Lo nuestro

Captura de pantalla 2016-08-29 a las 18.32.51

El mundo es otro. Llegados al conflicto del presente desalentados y hastiados, ya no queda camino que no haya sido trillado o tentativa de lucha social que no sea descorazonadora. Dos son los lados que nos arrinconan, medidos perfectamente, para canalizar nuestras inquietudes personales y sociales. Por una parte, un cruel hedonismo que nos mantiene plenamente insatisfechos en busca de la felicidad y, por otra, una socialización comunitaria a través de un aldeanismo vanidoso que desconoce al gigante que le puede poner la bota encima, y que nada sabe de la pelea de los cometas en el cielo que van por el aire engullendo al mundo.

Así, tanto preocuparse de la propia personalidad y de sus circunstancias inmediatas equivale a reconocer que esta no es suficiente, que no se basta a sí misma, cuando menos, que necesita tutela y que no puede oponer nada a una anglobalizacion pavorosa, de guerras y destrucción economicista en la que la Unión Europea, tras los cascotes de 1989, juega un papel de mero club mercantilista y exclusivista a resguardo de la OTAN. El norte trata de someter sobre todo al sur, a la latinidad y a África, pero también a cualquier otro que se cruce en su camino, como se ha demostrado con Yugoslavia, Afganistán, Irak, Sudán, Ucrania, Grecia, Libia y Siria.

El liberal-fascismo trata de acorralar el sentido comunitario forjando una Divinidad de dos caras: el utilitarismo y el puritanismo, al que rinde culto el mundo moderno, y para el cual, todo aquello que no devenga en provecho tangible resulta pecaminoso. Así vemos como “la competitividad” que tanto reclaman no es sino un modo de designar la capitulación ante los criterios industriales y económicos impuestos por las potencias hegemónicas europeas y mundiales; lo que llaman “rentabilidad” es tan sólo una reducción de los problemas sociales, políticos y culturales a cuentas de resultados, y aquello que llaman “el incremento de la productividad” no es sino un eufemismo para disimular la reducción de empleo.

Pues bien, ¿Quiénes son los culpables? Lo sabemos: los que han orientado las cosas y han hecho posible que vivamos rodeados de deshonestidad, desprecio por los ciudadanos, defraudación de fondos públicos, cohecho con los señores del petróleo y de las materias, con los industriales, con los banqueros. Asimismo, connivencia con la mafia, alta traición a favor de potencias extranjeras, destrucción paisajística y urbanística, responsabilidad por la degradación antropológica de los españoles, -agravada por su total inconsciencia-, por la espantosa situación de las escuelas, de los hospitales y de toda obra pública básica, por el abandono cerril del campo, por la extorsión “salvaje” de la cultura de masas y de los mass-media, por la estupidez delictiva de la televisión, por la decadencia de la Iglesia, y, por último, y no por ello menos importante, por el reparto borbónico de cargo públicos a aduladores.

Cartuja-de-Granada-Cupula-del-Sagrario

He aquí el listado, -un listado moral-, de los crímenes cometidos por quienes han gobernado España durante los últimos treinta años, y sobre todo, durante los diez últimos años, y han colaborado con las élites europeas a nuestro dominio.

Pero, todo eso lo sabíamos. Y, sin embargo, por pereza, por abulia, hemos dejado que esto sucediera. Hemos temido lo embates del gentío, los sarcasmos de nuestros amigos, el desprecio y la incomprensión de nuestros maestros. No nos atrevimos a ser, en la plaza pública, la voz que grita en el desierto, pero al menos, siempre podría haber sido un eco disipándose en el tiempo.

Debemos encontrar la fortaleza, nos damos cuenta que en el fondo somos ese ciudadano que pasa su vida, no en ese desierto, sino en una zona degradada cual decadente ciudad industrial y al que se la ha comunicado, aunque sólo sea un único soplo de la enorme fuerza que atesora. Un hombre como este empieza a sentir que le falta algo. La actuación pasará por ser una minoría que prefiera el peligro a la esclavitud. Y las acciones habrán ido precedidas siempre de una reflexión. Y esta se fundamentará en un espíritu crítico, es decir, en el conocimiento de que ya no bastan los valores que están vigentes.

Y allá en el fondo de nuestro ser, donde yacen instintos crueles, hallamos que no sabríamos condenar un sueño: la destrucción de este amontonamiento de edificios administrativos. Pensando acaso que fuese ello acción bienhechora, retribución justa a la naturaleza y a la vida que así han ignorado, ofendido y envilecido.

Pero sabes que ante cualquier rebelión, ante cualquier resistencia se pondrán de manifiesto las amenazas intensas, en la que los aparatos del poder no solo dejan en la estacada al ser humano, sino que los batirán de tal manera que no parecerá quedar esperanza alguna. Entonces es cuando tendremos que decidir si se da por perdida la partida o si se desea continuarla.

Sin embargo, debemos actuar sin concebir la oposición y la lucha como un proceso extremista. Pues ¿de qué sirve ser extremista?, si el extremista enseña a los demás que tiene derechos. ¿Qué derechos?, enseña que quien sirve tiene derechos idénticos que quien manda. ¿Qué enseña?: que es preciso usufructuar derechos idénticos a los del burgués, que quienes son explotados por los explotadores son infelices, y que, por ende, hay que pretender una felicidad idéntica a la de los explotadores.

La tragedia de los extremistas consiste pues en haber conseguido que una lucha,-definida por ellos mismos como revolucionaria-, se degrade en una lucha civil tan vieja como la burguesía, esencial para la existencia de esa misma burguesía, de esa misma democracia.

Por lo tanto, estos retos nos imponen una evidencia: que para resistir, para comenzar a fomentar una vía potente hay que tratar de ocupar cada vez mayor poder en el Estado. Y, además, saber y comprender en toda su dimensión que ahora no es suficiente una sola nación, sino que se precisa pertenecer a una federación de Estados que se protejan y salvaguarden de las embestidas de otras potencias mayores.

El camino que nos queda atraviesa una dura prueba; salir del tecnofascismo hacia otro ámbito implica darse cuenta de que hace falta un socialismo con unas estructuras políticas que puedan canalizar y enfrentar el modelo vigente.

Deben encontrase fuerzas vivas civiles, estatales, de una magnitud tal que, sin ser exclusivistas, puedan proponer una salida factible. Es por tanto necesario un hombre histórico enlazado suficientemente, para que se convierta en una fuerza comunitaria potente y generosa, y pueda ejemplificar y ayudar a elevarse a otras partes del globo sin explotarlas. Ese camino y ese hombre, creemos, se encuentra en Iberoamérica.

Es totalmente perentorio darse cuenta del hecho que una comunidad de Estados que compartimos tanto en común, y que llevan dándose la espalda dos siglos, ha sido lo que ha permitido a otros jugar a someternos, y hacernos girar en torno a intereses que poco o nada tenían de edificantes. Esto es lo que tiene que hacernos despertar para buscar una libertad emancipadora.

rediberoamerica

Unámonos, pero no sólo para defendernos, sino para ser un referente, para desarrollarnos sin necesidad de esquilmar otras latitudes, para a partir de ahí, fomentar redes mundiales más sociales, y tener fuerza suficiente para ir apartando al mundo de la depredación constante.

Ser latino, ser hispano, ser iberoamericano puede pasar a ser revolucionario si millones de personas comienzan a marchar transversalmente en una dirección, la nuestra. Y tras esta llama, los Estados comprendan este empuje, y conquista tras conquista, cambien las políticas coyunturales y pasajeras impuestas por otras potencias y multinacionales, -propias y ajenas-, y asuman nuestro camino o se aparten quienes lo impiden.

No hace falta despreciar lo cercano, sino comprender que la mejor salvaguarda es un proceso de mucho mayor alcance. Hay que luchar por la conservación de todas las formas alternas y subalternas de la cultura, que no sean un estereotipo liberal y consumista. Tenemos que buscarlas en el centro de la ciudad, en los rincones más lejanos, más muertos, más infrecuentados; sin someterse a ninguna falsa dignidad y ni falso humanitarismo, sin someterse a ninguna extorsión.

Pensamos con Lorca que quien no conoce y ama a América no puede conocer y amar a España. Así pues, desde aquí le decimos a nuestros hermanos latinos que vamos a ayudar, que vamos a hacer lo posible y lo imposible para que exista una segunda emancipación, socialista y soberana, para poder estar a la altura de los desafíos que plantea el mundo actual, y tener algo que decir en todo ello. Nuestro fin es que el mundo pueda comprobar que existe otra alternativa, y que en nuestras Repúblicas cabe el mundo, y que estas Repúblicas socialistas serán un ejemplo firme de lucha contra los opresores, al lado de los oprimidos, en Nuestra América.

Héctor Ortega

Anuncios

Las “junturas naturales” del internacionalismo

PartesVaca

Propuse para iniciar uno de los debates del grupo algo muy abstracto: la Comunidad Hispánica y el internacionalismo. No levantó pasiones el asunto, he de reconocerlo. Entonces decidí buscar un punto de apoyo más gráfico, necesitaba un <<real torcedor>> -en expresión de Gracián- que me ayudase a dinamizar al foro en dicho tema. Se me ocurrió dar un nuevo enfoque al tema relacionándolo con Podemos. Aunque lo último que quería era entrar en un debate de baja estofa sobre el nuevo sujeto político español. Quería pensar contra Podemos desde un punto de vista crítico, y pensando contra Podemos, respaldarlos al tiempo contra el pensamiento reaccionario y fundamentalista de la derecha garbancera. Estaba en esa búsqueda cuando encontré un debate en el programa Fort Apache -que parece ser el think tank del grupo donde se cuece cara al público la líneas internas de pensamiento- en el que se desata una discusión de lo más interesante: acción política nacional o internacional.

Seguir leyendo “Las “junturas naturales” del internacionalismo”

Pérez-Prendes y nuestra Iberoamérica

Perez arraco

Nota del Editor: A continuación presentamos un billete de quien nos pasó el magnífico texto del profesor Pérez-Prendes, Héctor Ortega. Ortega es integrante de nuestro grupo de discusión, fundador de la extinta Izquierda Hispánica, de nuevo fundador del Instituto por la Integración Americana Somos América y aspirante a filósofo (siempre dice con modestia gallega), además de letrado. Desde un primer momento nos hizo saber que el texto de su profesor Pérez-Prendes era un manifiesto político -a la altura de los manifiestos clásicos y textos fundacionales, textos que conmueven y proyectan más allá-, que tendría que ser guía para todos aquellos que estamos interesados en que la Comunidad Iberoamericana o Hispánica cuaje en ensamblaje político (usando palabras del maestro Pérez-Prendes) y fuese punto de apoyo de un orden universal más justo y más generador. Sin dudar nos lanzamos a publicarlo tomado del blog de Ortega, Touro Ortega, que os recomendamos vivamente que visitéis. Esperamos contar con muchas y más largas colaboraciones de nuestro camarada Ortega.

   Presento aquí un texto programático de José Manuel Pérez-Prendes y Muñoz de Arraco, prácticamente un manifiesto, una síntesis luminosa sobre Iberoamérica. Texto que condensa y abstrae todo el bagaje institucional de lo que la Hispanidad ha sido, de sus efectos en el presente y de lo que podría ser en un futuro. En mi opinión, estaríamos ante un texto que podría compararse en importancia en su campo histórico a lo que ha sido “Nuestra América” de José Martí para el campo político, o el que “España y América” de Gustavo Bueno pueda ejercer en el campo filosófico.

   Invito al lector a profundizar en la obra de este investigador incansable, siempre ligado a la Universidad y a las Academias de su ramo, que ha explicado con altura y profundidad uno de los complejos históricos de mayor calado, España y América.

Héctor Ortega

Discurso a la Comunidad Iberoamericana

Mestizaje pintura

Dos lenguas mayoritarias y otras varias regionales. Más de veinte Estados y millones de personas en comunidades indias de variada distribución. Extensiones geográficas descomunales en longitud y latitud. Todos los climas posibles en desiertos, cordilleras nevadas o soleadas, selvas, llanuras, ríos y océanos. Hombres y mujeres de muchas razas, condiciones, mezclas y densidades. Culturas dominantes menores, mezcladas, aisladas y fragmentos de culturas. Tales y tantos rasgos explican que voces como <<Hispanoamérica>>, <<Iberoamérica>>, <<Latinoamérica>>, pueden ser tachadas de residuos mentales de colonialismo, inconsciente o no, pero no fantasmagórico, sino virtual. Nace así una polémica que nunca concluirá. Es discusión desde perspectivas distintas, pero también en favor de intereses no siempre descubiertos en cuanto a su significación.

Es preciso salir fuera de esa malla tejida con millones de datos heterogéneos para convencerse de que la Comunidad Iberoamericana existe. De que precisamente sus contradicciones irreconciliables articulan un sistema y de que ese sistema posee un perfil que le delimita e individualiza como tal. Seguir leyendo “Discurso a la Comunidad Iberoamericana”

Los pedazos del jarrón hispano

25_Espanol_Flag_Icons

Hace unos días abrimos un chat de reflexión geopolítica en una red social, concretamente en la red social telegram. Ese chat o foro lo abrió el autor de este blog, Hugo Fdez “Felguerinos”, como administrador, y lleva el título de un viejo blog suyo -abandonado durante un tiempo y luego reconvertido en una sección de otro blog- “El Repúblico Hispano”. Lo recuperamos de nuevo y aclaramos que el término <<repúblico>> se ajusta a la segunda acepción del RAE y no ningún fundamentalismo democrático. El objeto del blog es recopilar periódicamente la síntesis de las conversaciones del foro que se dan en torno a los diversos asuntos y acontecimientos políticos, los que entendamos más destacables, a lo largo de la región hispanoamericana (incluimos a España como miembro de esta región). Los integrantes del blog somos: Héctor Ortega, Otón Fdez, Raúl Muniente, Julián Sánchez y el que esto escribe. También habíamos integrado en el grupo inicial de análisis al politólogo Santiago Armesilla, pero se dio de baja a la mañana siguiente de la conformación del foro sin dar razones de ningún tipo. El mismo día se publicó el video de una intervención suya en la escuela de verano del grupo derechista DENAES, tras su visionado nos quedaron claras las razones de su salida. Esperamos que el grupo de analistas se vaya ampliando con el paso del tiempo.

El grupo de analistas que integran el foro comparten una serie de coordenadas de análisis histórico-político a la hora de enfrentarse a los asuntos políticos de la Comunidad Hispánica: hay un fondo filosófico común, un herramental de análisis, procedente del Filomat (materialismo filosófico) del filósofo Gustavo Bueno, recientemente desaparecido. También hay una idea, mejor dicho, un norte político común: la Comunidad Hispánica como sujeto político dentro de la futura mundialización. Entendemos que las diecinueve repúblicas hispanoamericanas y la monarquía parlamentaria europea de España, a pesar de que las mismas partes se crean ajenas unas a otras, dentro del orden mundial son manejadas como un conjunto y bajo una misma estrategia política: mantenerlas divididas y débiles, aplicarles la vieja divisa imperial romana, divide et impera, especialmente por parte del mundo anglosajón. Nuestro punto básico, nuestro punto de partida, es que el mundo anglosajón y europeo nos conciben como una unidad cuando plantean sus programas y planes políticos, mientras que, paradójicamente, nosotros no entendemos ajenos unos a otros. Ése es su plan político: proyectar sobre el bloque de la Comunidad Hispánica la división y el enfrentamiento. Conseguir convencernos que no somos el bloque histórico que realmente somos. En estos últimos siglos su triunfo ha sido total.

No es una visión gratuita. No es un delirio de un grupo de hispanos (no todos somos españoles, ya que en nuestras filas discute un chileno. Y esperamos más incorporaciones de nuestros hermanos americanos) con sueños imperialistas. Esta forma de ver las cosas tiene un anclaje científico. Es una proyección al campo político de un nuevo enfoque dado en el campo historiográfico. Una nueva hornada de historiadores, tanto españoles como hispanoamericanos, ha dado un giro al punto de vista del estudio de las independencias en sus trabajos historiográficos con motivo de la celebración de los bicentenarios del surgimiento de las naciones iberoamericanas. Si en los centenarios se celebró por parte de la historiografía el “hecho nacional”, el orgullo de la Nación política que se libera del poder opresor imperial. Unas naciones que estaban sepultadas por una superestructura ajena y consiguen liberarse de sus cadenas volviendo a ser célula eterna de representación política. Hoy los historiadores dan la vuelta a esa visón nacionalista, bajo el punto de vista de la nueva historiografía las naciones no serían esencias eternas secuestradas y unificadas todas bajo un superestructura, igualadas todas bajo el mismo manto de opresión, sino que las actuales naciones serian los restos de un estructura anterior: la Monarquía Hispánica. Según esta nuevas coordenadas historiográficas habría que entender las historias nacionales no desde la historia particular de Colombia, de Venezuela, de México, del Perú o la propia España, sino desde el propio conjunto de la figura política común del antiguo régimen que fue la Monarquía Hispánica. Habría que ver las actuales naciones y sus Historias como si fuesen las partes de un hermoso y gran jarrón caído al suelo; trozos desperdigados, lejos unos de otros, pero cuya identidad es la unidad del jarrón.

Nuestro objetivo es muy modesto: un simple blog que recoge las discusiones de un foro de una red social, pero ambicioso en la estrategia de análisis: proyectar este punto de vista de la historiografía sobre el campo político de la Comunidad Hispánica. Somos conscientes de que levantaremos alguna sonrisa paternalista –Armesilla continuará comparándonos jocosamente con alguna de las escenas de la vida de Brian- pero persistir en nuestra visión geoestratégica es nuestro humilde grano de arena a la gran tarea hispánica.

Hugo Felguerinos