Joanxich frente a «La carrera de las indias» 2.0

«Figúrense una de las grandes aulas de la Universiad de Berlín llena a rebosar. La sala, pulcra y ordenada, tiene el aspecto atractivo y propicio para el trabajo que la Cataluña moderna ha sabido dar a los sitios de enseñanza de sus instituciones de cultura. En medio de la gradería hay un magnífico aparato de proyecciones. Una pantalla blanca ocupa toda la pared del fondo. En el ángulo izquierdo, la tribuna para el conferenciante está ocupada esta noche por un hombre joven, bien afeitado, bien vestido y bien peinado, con el aire y el habla resuelta del catalán que ha venido a este mundo a trabajar: se trata de Francesc Joanxich, que, invitado por el centro Hispania de Berlín, da una conferencia sobre la Escola Elemental del Treball de Barcelona. 

Estas conferencias que se dan en los centros y clubes de las capitales europeas…¡Virgen satísima! Desde «El espíritu de Don Quijote» hasta «El porvenir de la raza», desde «La obra de los conquistadores» hasta «Hispanoamericanismo práctico», pasando por «El intercambio intelectual hispanoalemán» (o francés, o inglés) y «España, madre de un continente», tienen donde buscar y comparar. Exportada, la vacuidad de la verborrea castellana parece todavía más vacua y llega a inspirar verdaderamente lástima. Pero Joanxich es un catalán de la nueva Cataluña y los continentes le incomodan. Invitado a dar una conferencia, encuentra enseguida el tema: la escuela que lo ha formado a él. […] La Escola del Treball ha hecho de Joanxich un buen trabajador y un buen catalán. Lo ha hecho, además, y por encima de todo, un hombre. Un hombre que puede hablar con los hombres de todo el mundo en un lenguaje interesante y comprensible. […]

Joanxich supo decir cosas dignas de la universidad ilustre donde hablaba… Que no se asusten los amigos castellanos de Cataluña que parecen temer que el catalán nos cierra caminos del mundo y la cultura. Las ideas generales de un obrero catalán, instruido en catalán en una gran escuela catalana, pueden hallar su curso en cualquier universidad de Europa. En cambio, corre por este Berlín cada producto de las universidades donde se enseña en la lengua de cien millones que… Mejor no hablar» Eugenio Xammar ( La Veu de Catalunya, 28-1-1923) Esta es una parte de la crónica de enero del año 1923 escrita por el periodista Eugenio Xammar en un Berlín azotado por una crisis económica que ha pasado a todos los manuales de Historia. Es un texto que no deja de inquietar, porque condensa la ideología de lo que es el catalanismo y que en estos días se muestra de la forma enrabietada que vemos en los medios de comunicación. Los catalanistas no aceptan, no asumen de ninguna manera, que Barcelona y su contorno vayan perdiendo paso, no ya frente a Madrid, sino frente a otras regiones, especialmente Andalucía.


El declive de Europa con la crisis del Estado-nación clásica ha conducido a que la región fronteriza de la península ibérica con la zona más pujante del mundo, lógicamente, entre en crisis. Hay que reparar que los dos secesionismos más fuertes de España están en los pasos francos del Pirineo que conectan a la península con la Europa central. El fin de unos modos y maneras que han pervivido durante 200 años y que, en la realidad histórica, comenzaron a desmoronarse en 1989 con la caída de la URSS y el bloque soviético, ha producido unas alteraciones que han tenido consecuencias muy significativas. Una de ellas es la irrelevancia de Francia, como estamos viendo en el desastre que están suponiendo las manifestaciones contra la reforma laboral. En un mundo de placas políticas, de alianzas supraestatales, el viejo modelo del trabajador enclasado en la Nación política es completamente inefectivo. El modelo del ideal revolucionario nacional francés ya es historia. Hoy vivimos el ajuste del nuevo mundo, que comenzó con el Brexit, una especie de contra Waterloo, y que para la hispanidad ha sido un alivio.

Es por esto que los capitanes del nacionalismo han caído en un grueso error de cálculo al tratar de conseguir una posición de ventaja en la península ibérica ondeando las banderas del nacionalismos. Aplicaron el viejo modelo con el que habían logrado sustanciosas prebendas en estos dos siglos, la amenaza al débil Estado-nación español con la secesión de su región más rica y mejor colocada geoestratégicamente. Pero el cambio de coordenadas les ha vuelto esa estrategia en contra como si se tratase de un bumerán. No han reparado que hoy no existe Cataluña ni España al modo clásico de Nación, que Madrid no es la capital de un Estado, sino un centro financiero que no tendrá ninguna compasión con estos oligarcas.

Un error de cálculo barcelonés

Eugenio Xammar

Digamos que Barcelona interpretó mal los momentos más duros de 2012 en la crisis de transformación hispana. Lo ajustado es hablar de Barcelona, porque el catalanismo no es un «pueblo» o una «Nación», el catalanismo es la nebulosa ideológica de un grupo social afincado en Barcelona, que puede ramificarse por contagio a otras ciudades de su entorno, pero que responde a unos intereses concretos de un grupo social muy determinado afincado en la ciudad.Un grupo social organizado en torno a una ideología que tiene un siglo de tradición. No importa mucho que los fundamentos de esta ideología sean míticos, porque son lo suficientemente poderosos para articular a este grupo social y, con él, arrastrar a muchos otros que giran alrededor en la ciudad y en la región. Frente a ellos, en dialéctica, están otros grupos sociales que a pesar de ser antagónicos, acaban utilizando el mismo argumentario de sus adversarios.

El catalanismo es un quiero y no puedo. Es un aborto de poder estatal que no asume su condición de comunidad política menor, ni tiene la fuerza para desarrollar la llegada a la fase superior de estatalidad. En ese juego de impotencias, ya desde Cambó, el catalanismo ha perfilado un doble discurso: una consigna en Barcelona, radical, arrebatada, y otra en Madrid, de señorío, de modernidad, de grandeza. El catalanismo se presenta como «modernidad» y forma superior que, y aquí está la paradoja, es incapaz de imponerse a los atrasados. Esta es la prueba de su falsa «modernidad»; porque la «modernidad» no deja de ser una forma de imposición sobre los demás. En eso consiste lo «moderno», en imponer sus formas sobre las de otros; el resto es propaganda para justificar dicha imposición.

En el texto de arriba de Xammar, un catalanista pata negra, podemos leer el desprecio no por España, sino por todo el orbe hispánico, al que detesta con toda su alma. Un hombre que gracias a su hispanidad, y su indudable talento periodístico (es sin dudad el mejor cronista del siglo XX) , contó con incontables empleos oficiales, chollos diplomáticos, prebendas institucionales, rentas públicas y sinecuras mil con que esa odiada España premió su deslealtad congénita.


Pero lo interesante del texto de Xammar es lo que hemos explicado en otros artículos ( Symploké Hispánica): lo catalán, particularismo hermosos del mosaico hispano, es elevado por esta élite barcelonesa a lo abstracto, es el modelo del nacionalismo francés que quiere hacer de lo particular un todo. Esos es lo monstruoso del catalanismo, acusa al adversario de hacer con él lo que esta ideología tiene planificado para los otros, sólo que no es capaz de llevarla a cabo.

Hay que entender que esto, a pesar de lo que repite insistentemente Enric Juliana, no es un crisis de Estado. Madrid es formalmente la capital del Estado, pero no lo es en la realidad política. Madrid es un distrito financiero de la placa hispana. No era un chascarrillo cuando se dijo que Madrid aspiraba a relevar a Londres como City financiera tras el Brexit. Por supuesto la City de Londres, la gestora de una hegemonía anglosajona imperante los dos últimos siglos que comenzó con la victoria de Waterloo (Waterloo otra vez), no será heredada por nadie, pero si despedazada y cada plaza tendrá su mini Londres: el centro de Europa Fráncfort, la hispanidad Cartagena de Indias o La Habana, y la conexión europea del mundo americano es Madrid con los nexos de Sevilla y Cádiz. Esta es la realidad del Madrid del siglo XXI.

Barcelona que se va quedando reducida a una especie de gran parque de atracciones turístico.Una ciudad, que con la decadencia irreversible de Francia, pierde su poder sobre el resto de España. Y, a la desesperada, en un intento de asegurar una posición de poder dentro de la península, tratará de lograr de una forma infantil un régimen de privilegios especiales en 2012 en el momento más crítico de la transformación española. Serán los oligarcas de Barcelona, quienes dirijan el independentismo, quienes agiten a la gente contra el Estado, aprovechando la crisis y el pulso que el norte de Europa echa al gobierno de España y que, aquí está el desastre para los conspiradores de Barcelona, pierden los europeos.

«La carrera de las indias» frente a la «Ruta de la seda»

La llegada del Brexit abre un mundo nuevo, China está reconstruyendo las rutas comerciales de la seda. Pero la Hispanidad, como bien explica el miembro de nuestro foro Raúl Muniente en su artículo «La otra batalla de la hispanidad», también está restaurando la famosa ruta comercial marítima del siglo XVI: «La Carrera de las Indias» Una ruta comercial alternativa a las rutas chinas y al control ruso de las materias primas. Es Madrid quien, ante el declive de Londres, establece un pacto con Fráncfort, centro financiero del mundo germano, y se propone como nexo y salida a una germanidad acosada por anglosajones en decadencia y rusos y chinos en ascenso que los acosan.

Y en este complejo tapiz de relaciones, de reconfiguraciones internacionales los oligarcas de Barcelona proponen una revolución, naif, cuasi adolescente, proponiendo una quimera es la independencia. Ellos saben de sobra que no habrá ninguna independencia, porque no la puede haber. El Lehendakari Urkullu lo reconoce en una entrevista a El País en diciembre de 2016 « El concepto de independencia es del siglo XIX. Nuestro nacionalismo en el siglo XXI es solidario, pretende más autogobierno para desarrollar las potencialidades del país en una soberanía compartida. En un mundo globalizado, la independencia es prácticamente imposible

Los bilbaínos han entendido perfectamente la situación y con gran habilidad han comprendido que su «fuero especial» sólo se mantendría si se adaptaban a los nuevos tiempos.

Andalucía es la región especialísima de España,es la tierra en la que se forjó en los siglos XV y XVI la evolución de una nueva forma de occidentalidad. Ha sido un error del autonomismo andaluz reclamar una extraña herencia musulmana y renegar del barroco hispano, que tomó carta de naturaleza en la parte atlántica de la región. Andalucía tendrá el régimen espacial para el próximo siglo en tanto es el territorio de los enclaves histórico de «La Carrera de las Indias» : « Del siglo xvi al xviii, las flotas de Indias llevaban las riquezas de los virreinatos españoles en América a la Corona de Castilla. Los productos transportados eran plata, oro, gemas, especias, cacao y otros. Los galeones salían de la ciudad de Veracruz, en el golfo de México, y llegaban a Sevilla por el Guadalquivir (más tarde a Cádiz).La flota de Indias tenía un equivalente para el comercio entre Nueva España (el actual México) y Filipinas, conocido como el galeón de Manila, y que se usaba para cambiar bienes chinos por plata mexicana, a través del puerto de Acapulco. De allí se contactaba mediante transporte terrestre con Veracruz.Desde el mismo descubrimiento de América, los barcos españoles llevaban riquezas de vuelta a España. En la década de 1520, y debido al incremento de la piratería inglesa y francesa, se decidió organizar un sistema de convoyes para aumentar la seguridad del transporte. La idea era establecer dos flotas distintas, ambas compuestas por galeones fuertemente armados con cañones y barcos mercantes (carracas) para llevar la carga. Las dos flotas salían cada año de Sevilla (a partir de 1679 Cádiz), e iban una a Veracruz y la otra a Sudamérica (Cartagena de Indias, en la actual Colombia, y Nombre de Dios y Portobelo, en la actual Panamá). Tras completar la descarga de sus productos (productos manufacturados, pero después, también esclavos), las flotas se reunían en La Habana, en la isla de Cuba, para el viaje de vuelta.»(fuente Wikipedia)

La restauración de esta ruta comercial comenzó con los tratados internacionales que se firmaron en los Acuerdos de Paz entre el Gobierno de Colombia y las Farc, en los que participaban Cuba y España. Un pacto con las clases blancas colombianas (el desaparecido Miguel Ángel Bastenier siempre decía que Colombia era el único país, exceptuando España, gobernado por españoles. Los criollos blancos de Colombia eran para Bastenier españoles de provincias de la década del 50. Algo parecido se puede decir de las élites cubanas) la cúpula militar del ejército cubano y el gobiernos español, todo coordinado por el presidente Zapatero, que es una especie de ministro plenipotenciario para asuntos de ultramar del gobierno de España en la sombra (el ministro Dastis reconoció en su acceso al cargo que el Presidente Rajoy le indicó que se pusiese a as órdenes de Zapatero para todo lo que necesitase, y el propio Zapatero reconoció en la cadena tv La Sexta que no hacía movimiento sin que lo supiese el presidente Rajoy). La idea es reconectar el viejo rosario de ciudades en torno al Atlántico hispano. Pero al o hay que entregar de la parte europea a nuestros socios de América. Se ha pensado en entregar La Caixa y el grupo de comunicación de Godó. En estos tratos se va a desmantela las viejas estructuras de gobierno catalán para compartirlas con nuestros socios hispanos.

Josu Jon Imaz con Maduro

Los vascos están al tanto de esto. Han pactado con Madrid su relación especial casi para el siglo y están metidos de lleno en el negocio del conservadurismo español, como se puede ver en la foto de Josu Jon Imaz con Maduro – foto impagable- en la que, de facto, es el hombre de la hispanidad europea en el negocio petrolero. Los vascos, como siempre, entendiendo la situación a la perfección.

El fracaso de  «la tercera vía»

Imagen del fracaso de «la tercera vía»

Lo que está ocurriendo en Cataluña es la acción de desmatelamiento de una red clientelar por parte de un Distrito financiero internacional. Por mucho que se envuelvan en la bandera de regional, versión cubana, nadie les va a ayudar ni internacionalmente ni dentro de las fronteras hispanas. La idea de los oligarcas de Barcelona era generar una «tercera vía» con Podemos y dirigida por el empresario Roures, que lograse un régimen especial parecido al vasco para un gobierno de Junqueras. Ése ha sido siempre el fin último de la agitación independentista. Podemos dando la oportunidad al PSOE de liderar el gobierno nacional y posibilitar un referéndum legal en Cataluña con el apoyo en la sombra, muy importante, de Felipe IV (el  artículo del vocero del rey en la prensa, Jose Antonio Zarzalejos, deja nítidos los intereses de la Corona, siempre enfrentada a Presidencia de Gobierno).

 

Todos estos planes se fueron al garete con el estruendoso vacío de la convocatoria de la Plaza del Sol de Madrid y la asamblea plurinacional de Zaragoza, un fracaso. A esto hay que sumar un PSOE roto ya que Andalucía se está con el plan económico iberoamericano de «La Carrera de las Indias», recordemos a Susana Díaz amenazando a Pedro Sánchez: «No me hagas elegir entre el PSOE y Andalucía». Los ciudadanos vitorean en las calles a la Guardia Civil desplazada a frenar el referéndum del 1-O, hay un ambiente general en el que se busca un castigo para unos revolucionarios que no son los catalanes, sino una oligarquía que usa a un grupo de ciudadanos, que se esconde tras ellos, para salvaguardar sus privilegios.
El desastre de una expulsión

El peligro que se cierne sobre la región de Cataluña no es tanto que se separe o secesione de España, sino que se expulsada, que sea reducida a un territorio de segundo orden, cuasi colonial, como Puerto Rico.

Recordamos lo que escribía Gustavo Bueno en sus diez propuestas para un milenio «Desde esta perspectiva, los fundamentos por el «partido de España» tendrán que asentarse no ya tanto únicamente en la defensa de una integridad territorial, puesta en entredicho, sino principalmente en la defensa de su patrimonio histórico más específico, dotado de una entidad milenaria, como es el de la lengua española. De no tomar este partido, la única alternativa que se nos abre es el debilitamiento de nuestra actual plataforma nacional en el conjunto de la Unión, hasta un punto tal en el que la disgregación o balcanización de España en las llamadas «nacionalidades históricas» será un hecho inexorable correlativo con la colonización cultural o lingüística de España por las naciones europeas hegemónicas. Nuestra propuesta quiere subrayar la idea de que la unidad de España, como unidad histórica, sólo mantendrá su sentido en el próximo Milenio si se la considera no ya tanto como una unidad territorial o de mercado, o como una circunscripción administrativa orientada a mantener el orden público, o como una unidad de paisaje territorial, en todo caso artificial, sino como unidad de un territorio en el que viven los hombres que hablan en Europa el español. Es en función de esta característica como España podrá mantenerse en su condición de eslabón más importante en Europa con América. Pero este punto de vista requiere dar «la vuelta del revés» a la perspectiva de quienes piensan (y ya son muchos) «autonómicamente», en el sentido más radical: aquel según el cual, el español habría de quedar reducido a la condición de lengua de comunicación en «el Estado», casi como una «segunda lengua», una lengua auxiliar o lengua franca, útil para los actos públicos u oficiales, cada vez más contados, que como lengua propia y primera de las «nacionalidades» constitutivas del Estado español, pues como lengua primera habría que considerar a las lenguas vernáculas, ya sean reales, ya sean lenguas ficción asignadas a las comunidades autónomas. El modelo autonómico radical se apoya, por tanto, con criterios feudales, en las unidades territoriales. En Cataluña, por ejemplo, el señor Jordi Pujol exige que el catalán sea considerado como lengua obligatoria de su territorio; a partir de esa exigencia se desencadena la política de «impregnación» en el catalán de más de la mitad de quienes trabajan en ese territorio, [69] por el hecho de residir en Cataluña, y aun cuando su lengua sea el español el residente deberá hablar catalán.»

En un milenio postnacional, de intereses supraestatales, el castigo a una clase dirigente levantisca sería su expulsión de estos ámbitos sin ninguna posibilidad real de «autonomía». La transformación del conservadurismo español en conservadurismo hispano empieza a acariciar la idea, con el apoyo de una amplia base social, de un castigo ejemplar a esta clase dirigente barcelonesa que sería la total expulsión del ámbito hispano, de la placa de la Hispanidad condenando esos territorios a un limbo político.

En esta nueva morfología política también hay distintas formas de entender los planes y programas para los grupos humanos que viven en estas nuevas redes de Estados. Hay una derecha hispana, que en Europa se asienta en Madrid DF, que ha entendido el siglo y ha tomado la delantera. Desde las izquierdas hispanas, en que consideramos a Cataluña una región de la hispanidad, no queremos que estos territorios queden bajo esta depredación del Madrid DF. Pero tampoco podemos ponernos de parte de la vil oligarquía que representa el catalanismo, la de los Joanxich. Seguimos pensando en Albano Dante (Finis operantis y finis operis de Albano dante Fachín) Fachín como un verdadero héroe, héroe intuitivo más que analista de la situación. Pero Fachín no tiene la fuerza para imponerse a ese conjunto de intereses tan a arraigado de los oligarcas de Barcelona y , pese a sus buenas intenciones, acaba dominado por estos últimos.

 

H.F. Felguerinos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s