El estertor de las viejas naciones liberales

republica_alegoria

Tenemos derecho a ser iguales cuando la diferencia nos inferioriza, tenemos derecho a ser diferentes cuando la igualdad nos descaracteriza

Boaventura de Sousa

 
Hay muchos factores que están influyendo en la crisis política española, entre otras, desgaste del Régimen del 78, irredentismo nacionalista, lucha por influencia política y económica en torno a Barcelona y Madrid, crisis económica internacional y de deslegitimación democrática.
help-640x327

Seguramente sean muchas las líneas por las que la gente ha salido masivamente a las calles en Barcelona y que se están extendiendo por el resto del país en la actualidad. No habría que desconectarlo de las grandes movilizaciones de hace 6 años y que se han venido escalonando (Plaza Cataluña, Rodea el Congreso, Gamonal). Las calles estaban llenas de personas que creían ver el fin de un sistema global viciado y que los estaban dejando en la estaca para superar la crisis financiera iniciada en 2008 (precarización de las condiciones laborales, paro masivo, rebaja de prestaciones sociales, empeoramiento de los servicios públicos sanitarios, educativos, productivos)

Los Estados del entorno del primer mundo europeo han vivido cada uno, y a su manera, la crisis internacional: el Brexit, el permanente Estado de excepción en Francia, la crisis de los refugiados sirios en Alemania, aumento de la extrema derecha en el norte y este europeos , el populismo de izquierdas en el sur europeo, el rescate Griego. A escala internacional, tenemos el repliegue estadounidense, directamente proporcional al avance de China, Rusia, India, entre otros, como actores geopolíticos y, sobre esta reorientación, tenemos a Oriente Medio incendiado, a África devastada y a Iberoamérica acosada.

La crisis de legitimidad política durante la recesión económica ha provocado multitud de movilizaciones sociales, las cuales, en su mayoría, han sido canalizadas por partidos de nueva creación en distintas circunscripciones: locales, autonómicas y estatales. Esto es uno de los factores que ha llevado a la reorientación de los partidos hegemónicos, que por un lado, mientras iban perdiendo votantes tenían que dar respuesta a los desmanes cometidos bajos sus mandatos a la vez que tenía que buscar salida a la crisis económica mundial. La fractura territotial es otra de sus consecuencias.Aquí expondré algo sobre la crisis de legitimidad democrática, brevemente haré un planteamiento diacrónico sobre la teoría moderna sobre la legitimidad, así podremos valorar si sobre los acontecimientos que estamos viviendo en la actualidad, acontecimientos que reactivan líneas históricas vividas en los siglos XIX y XX, tienen todavía influencia.

crisis-legitimidad

Como hipótesis de trabajo entendemos el presente envuelto en dos grandes acontecimientos epocales, el primero, la caída del Muro de Berlín, el cual creemos que representa la finalización del gran ciclo cristalizado en la Revolución Francesa, es decir, la constitución de la Nación política como ideología del Estado. El segundo, como fenómeno que iniciaría la época posnacional en el que el Estado, siempre en trasformación y catalizador de los nuevas dimensiones de lucha social, empezará a virar y que se vislumbrará con toda su crudeza desde los atentados del 11-S.En cuanto al primero de ellos, en cuanto a la legitimidad de la emancipación social, como hemos dicho, el referente obligado será la Revolución Francesa, proceso que podríamos ver originado en la Reforma protestante -una protesta que representaría algo similar para el sistema-mundo, organizado en torno a la Iglesia Católica, a lo que después significaría la Revolución Francesa para la Monarquía Absoluta- y sistematizado en el proyecto westfaliano, basado en la idea de soberanía. Este proceso consolidará, como uno de sus efectos, una conceptuación del Estado-nación liberal basado en una legitimidad doble, contradictoria y cruzada, entre la nación cívica descendente (derechos del ciudadano) y la nación popular internacionalista ascendente (los derechos del hombre). Una separación ficticia ideada por el liberalismo para garantizarse una hegemonía y usar el Estado como promotor de sus intereses en auge.

Por un lado, el proyecto de ciudadanía “cívica” se resolverá mediante un Estado que hará la transición del Antiguo Régimen al Estado-nación, la transformación del Absolutismo monárquico en una plutocracia capitalista. Un proceso que conllevará la reducción de las categorías sociales cristianas y monárquicas anteriores a la metafísica “mónada” individual y liberal. Para salir de esa ficción y reducción ideológica, pues un individuo no puede desenclasarse completamente, siempre será un ser socializado a través de instituciones diversas (clase económica, religiosa, familia, etc). Ese individuo, irá sustituyendo sus marcos referenciales en torno a los intereses de la nueva realidad política, la Nación (escual nacional, música nacional, idioma nacional, milicia nacional, etc). Así, se construirá el gran relato socializador, en el que los intereses del individuo serán los de la Nación, y los de la Nación los de los individuos.

Por ello, sus principios rectores serán las ideas de igualdad, libertad y fraternidad en abstracto, a través de los cuales el ciudadano participará en la nueva sociedad. Participación que se suelen olvidar interesadamente que lleva aparejado otros dos principios, garantizadores de los demás y encubridores del nuevo sistema político como señaló Marx, estos principios son los de la indisolubilidad y el de la seguridad de la Nación.

escuela_de_la_republica

Para que exista una transitividad social entre individuos -desenclasados de sus antiguas vinculaciones sociales: comunidad, lengua, gremio, religión, vasallaje, familia- el proceso nacional exigirá una aculturación hacia una uniformidad, una uniformidad cultural y legal necesaria para el desarrollo mercantilista que va a digerir el paso del campo a la ciudad, de la agricultura al proceso fabril y del consejo de administración al poder político. Todo ello va a precisar una nueva legión de funcionarios, maestros, y policías que controlen y garanticen esta transformación positivista y utilitaria, mientras la vieja nobleza y la Iglesia irán amoldando sus ritmos a estas nuevas realidades tras el Congreso de Viena. Con ello seguirán asegurándose el desigual reparto de la riqueza, el nepotismo político y la explotación fabril y colonial, llegando a cotas de inhumanidad no vistas con anterioridad.Será la burguesía en ascenso la que reclame la igualdad de oportunidades financieras frente a los privilegios de la nobleza, la libertad para actuar fuera del control moral de la Iglesia, y que conseguirá la fraternidad de los excluidos para servir a sus intereses a través de su servicio y compromiso con la Nación, por eso mismo exigirán la indisolubilidad y la seguridad en la Nación, para garantizar su desarrollo y no ser entorpecida con reclamaciones sociales.

Por estos motivos, la Nación entendida como “espíritu del pueblo” y entendida como un todo homogéneo se fusionará con los intereses del Estado, y esta fusión conllevará una reinterpretación de las categorías de las ciencias sociales a gran escala. Esta nueva ideología (nematología) a través de su abstracción concentrada en torno al territorio tratará de institucionalizar un discurso que justifique su acción uniformadora en el interior y expansiva hacia el exterior.

i_republica_lucha_por_el_poder_la_flaca

Por el otro, opuesta teóricamente a la soberanía cívica, pero desarrollándose a la par, se encontrará la soberanía popular, que como poder ascendente envuelve a los ciudadanos en el proceso nacionalizador con las promesas de la igualdad, la libertad y la fraternidad conquistadas, pero que en su reverso real va dirigida a la opresión efectiva y garantizada por nuevos medios (“formación del espíritu nacional” a través de los medios de información, la educación, las academias nacionales de arte, música, ciencia, historia). Todo ello hará que una parte de la sociedad oprimida vaya desencantándose, y a su vez organizándose para exigir igualdad económica, libertad para oponerse a la justificación de la exclusión y una fraternidad de los oprimidos frente a los opresores. Esto obligará, para que sus propuestas sean efectivas, el convertir la indisolubilidad de la nación en internacionalismo entre los explotados, pues la nación vive de los rendimientos sobre otros humanos extranacionales en las colonias, en la competencia depredadora frente a otros Estados nacionales y en el sometimiento de las comunidades interiores, por ello la seguridad policial liberal también se transformará en revolución y rebelión permanente.

Esto no quiere decir, que los procesos encontrados bajo el par ascendente/descendente no hayan variado y tomados distintas intensidades, es decir hay movimientos populares que han conseguido instalarse en áreas de poder, iniciando políticas descendentes (sufragio universal, derechos laborales, repúblicas socialistas); y al contrario, movimientos civiles excluyentes que hayan ascendido (Ku Kux Klan, el nazismo, neoliberalismo, fascismo, etc)

Así queda la sociedad escindida en dos alternativas que atravesarán la vida política del Estado-nación, acompañada de sus hijuelas las derechas e izquierdas políticas que irán contrarrestándose y atajando esta contradicción de diversas maneras: llevando al extremo la nueva racionalización del Estado bajo el jacobinismo napoleónico, ensayando sistemas puros populares anarquistas y liberales, socialdemocracia, liberalismo conservador, socialismo cristiano; hasta llegar a la mezcla más antagónica y criminal de ambos principios, el particularismo praeterracional de derecha, (la nación romántica unitaria con el pueblo trabajador orgánico): el fascismo y el nazismo; o por el contrario, el universalismo racional de izquierda, el intento de coordinación de los principios populares y comunitarios con la construcción inter-Nacional (la nación popular con el obrero internacional): el comunismo soviético.

En esta encrucijada seguimos, la cuestión se ha venido complicando por lo que entendemos como el siguiente gran proceso trasformador del Estado, su paulatina desnacionalización ciudadana debido a la nueva estructura social internacional facilitada por las nuevas tecnologías (revolución infolítica) y el desarrollo Estatal continental. Así, las nuevas legitimidades han ido variando a grandes áreas de influencia, unas élites polarizadas en grandes bloques internacionales o Estados con capacidad continental: U.E., EE.UU., Commonwealth, OTAN, ONU, Liga Árabe, ALBA, ALCA, Rusia, China, India.
CkxXzh7XEAQOW54
Estas grandes áreas están englobando cada vez más los Estados en una red de comunicaciones y de influencia instantánea. Por ello, necesitan basarse en nuevas legitimidades narrativas que superen los discursos particulares nacionales, pues tienden a englobar, a recubrir y ganar reconocimiento en otras áreas. Entendemos que esta nueva reconfiguración estatal, como decimos, va a la par de una desnacionalización pues nuevos fenómenos como la inmigración o el intento de uniformidad será cada vez más complejo dadas las más incisivas estructuras comerciales mundiales y comunitarias, en las que existe, entre otras, una doble fuerza dialéctica: el intento de uniformidad global (anglobalización) capitalista, en donde el “individuo mónada” quede parametrizado en sus gustos, pero que a su vez interiorice su modo de vida de diferenciación consumista como un nuevo agregado grupal; y el intento de resistencia comunitaria, en dónde los patrones de conductas serían un rasgo de una persona que adquiere su pertenencia social a través de un grupo y que trata de resistir la homologación consumista como grupo subalterno.
Acampada Sol
La expansión global de la democracia liberal ha coincidido con una grave crisis económica y social en los países promotores de la misma, produciéndose una doble problemática a su ejercicio: la de la participación, sobre todo en vista del aumento del abstencionismo; y la de la representación, el hecho de que los ciudadanos se consideraran cada vez menos representados por aquellos que eligieron.
Las élites han planteado la idea de la “sobrecarga democrática” para salvar esta contradicción, que creen que ha sido ocasionada por la inclusión política de grupos sociales anteriormente excluidos y por las demandas “excesivas” que hacían a la democracia. Así el capitalismo se ha desprendido de la idea de democracia liberal como proceso de gobierno vinculado íntimamente a su beneficio. En apabras del sociólogo Boaventura de Sousa Santos La democracia liberal sobrevivirá en la medida en que el capitalismo global se pueda servir de ella. La lucha de quienes ven en la derrota de la democracia liberal la emergencia de un mundo envilecidamente injusto y descontroladamente violento, debe centrarse en buscar una concepción de la democracia más robusta cuya marca genética sea el anticapitalismo.
Como conclusión indicar que en un mundo que se está reconfigurando a gran escala, en dónde una independencia efectiva es quimérica, no se puede obviar el debate de fondo, el mundo es otro, y la reconstrucción de las legitimidades cívicas y populares, han hibridado en otras direcciones transversales, horizontales, interculutrales y en poderes transnacionales que van a exigir nuevas legitimidades sociales.
Héctor Ortega, miembro de Repúblico Hispano

 

3 comentarios en “El estertor de las viejas naciones liberales

  1. África no está devastada,aún vive gente y la gente sigue luchando e incluso sonríen todavía.Marx era en realidad un hombre,que tenía su opinión,uno podía estar de acuerdo o no,pero era solo su opinión.Las etiquetas son una invención del ser humano,para no llamar a las cosas por su nombre.El nacionalismo es lo mismo que el patriotismo,y es la persona que convierte eso en algo malo o bueno,un patriota puede ser un racista y un nacionalista no,o al revés también,y eso nos dice una cosa,que el factor humano es muy relevante,la etiqueta solo es un disfraz.Un político dirá y meterá la idea de que el populismo es algo muy malo,es lógico,a ningún político le interesa que la gente hable o opine o se revele. Yo no soy política,me gusta que la gente luche y no se someta al poder,que no se deje llevar por las ideas de otros sino por las suyas propias.A ningún político le interesa la gente,aunque algunos les interese un poquito más que a otros.Los políticos sin la gente no serían nada,nos necesitan para sustentar su sueldo,lo mínimo que podrían hacer es tener un poco de respeto.

    Me gusta

Responder a Jessica Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s