España desde el alcornocal

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Don Joaquín Robles López es uno de los peones más arriscados de esa deriva, un esqueje del Filomat, que ha medrado al calor de la Fundación Gustavo Bueno bajo la dirección del hijo del filósofo, Gustavo Fernando Bueno, llamado nodulismo. Es Joaquín Robles hombre tosco y de una aspereza rústica en su expresión, de los que no admite dobleces y reniega de las curvas y lo sinuoso en todo lo que tenga que ver con el pensamiento. Tan llamativa es esta reciedumbre de expresión que, en ese club político que tenemos montado en telegram, no hemos podido evitar cambiar al bueno de don Joaquín el roble por un alcornoque al referirnos a sus dicterios, pasándolo de Joaquín Robles a Joaquín Alcornoque, y es con esta humorada cariñosa con la que nos referiremos a nuestro admirado don Joaquín a lo largo de este artículo.

Decíamos que don Joaquín era unos de los peones, si no el más brillantePedro Insua, Atilana Guerrero e Iván Vélez, son las cabezas, junto a la de Gustavo Fernando Bueno, que dirigen el asunto-, de más brega en las posturas de esa ese desviación del Filomat llamada nodulismo. El nodulismo es la visión del materialismo filosófico cultivada por la asociación ¨Nódulo materialista” -promovida por el hijo del filósofo-, centrada en la filosofía política y de la Historia, y que, a pesar de reclamarse materialista, ha terminado enclasada dentro de lo que podríamos llamar un idealismo metapolítico cuyos referentes principales son pensadores del tipo Alberto Buela, Alain de Benoist, Alejandro Duguin, etc. (El propio Gustavo Bueno no pudo soportar una conferencia ofrecida por Alberto Buela ofrecida en la Fundación en Oviedo, pero a pesar de ello en la asociación “Nódulo materialista”  insistió en la línea idealista en contra del materialismo político del Filomat.)

Esta línea de Nódulo vino a ser uno de los ingredientes en la fundación de un tanque de pensamiento con los sectores más proanglosajones -el sector aznarista- del PP, que habían sido apartados por la entonces imperante línea del moderantismo rajoyista en la marca electoral (un partido es una estructura ideológica, un aparato, que alberga familias ideológicas que muchas veces se odian entre sí ferozmente, como ocurre entre el moderantismo hispano de Rajoy y el atlantismo anglosajonizante de Aznar y Esperanza -Hope, como la llama Pío Moa- Aguirre), y algunos sectores heterodoxos del catolicismo. De estos afluyentes nace la Fundación Denaes, Fundación para la defensa de la nación española, que es nombre oficioso y no oficial, ya que el Ministerio de Defensa del Reino España advirtió a los patronos fundadores, con toda lógica, por cierto, que para defender a España ya estaban ellos, que para eso son el ejército.

Desde la Fundación Denaes se gestó la nematología, en términos del Filomat, es decir, la ideología, en román paladino, de lo que sería la aparición de un nuevo partido (hoy con veinticuatro escaños en el parlamento) que funcionaría como submarino contra la línea moderantista del presidente Mariano Rajoy Brey. Esta ideología la hemos definido en nuestro foro de discusión como “patriotismo no alineado”, haciendo paralelismo con la idea de “derechas no alineadas” de Gustavo Bueno en su obra “El mito de la derecha”. La operatividad de este patriotismo no alineado, muñido en la Fundación Denaes, dentro del sistema institucional del sistema de partidos de la Monarquía parlamentaria del Reino de España, ha tenido como resultado la expulsión del poder del moderantismo rajoyesco, y la entrada de nuevo de la socialdemocracia en posiciones de poder como no se habían visto desde los años 80 con Felipe González. La Fundación Denaes con su patriotismo no alineado ha dado al Psoe lo que necesitaba: una apariencia de fuerza de extrema derecha en el parlamento contra la que habría que luchar y con la que el Psoe quedaría en el centro del espectro político.

Joaquín Alcornoque nos ha ofrecido una exposición hace unas semanas en la Fundación GB de Oviedo, núcleo irradiador del nodulismo, en el que pretende combatir la maniquea etiqueta de la extrema derecha con la que se ha clasificado a la fuerza parlamentaria Vox, en la que el bueno de Alcornoque se encuadra como representante parlamentario por la circunscripción de Murcia. En esta conferencia, que se presenta como discurso razonado y triturador de del “mito de la extrema derecha”, que denuncia el monismo dualista del para “izquierda/derecha”, y para combatirla no para de caer en dicho mito. Institucionalmente Vox está preso, en su ideario (nematología decimos nosotros), del mito de la izquierda. Lo acepta por completo. Unos de sus puntos de apoyo en la política es invocar permanentemente el peligro del comunismo, que es todo, que se extiende según sus diagnósticos políticos cual plaga por toda la piel de toro. Todos, socialistas, podemitas, Pdcat, Erc, Cup, son comunistas. Porque en su análisis el comunismo es la destrucción de España que sólo puede ser España, verdadera España, desde su posición de “derecha”. Hasta tal punto es fuerte esta posición ha llevado a nuestro admirado Alcornoque ha defender ante nuestro colega en un debate, un programa de radio materialista, la existencia de la nieve caliente, es decir, el oxímoron de comunismo indefinido. Querido Alcornoque: si es comunismo, es imposible que sea indefinido.

Pero lo más peligroso es la construcción de un nuevo mito oscuro con el que se trataría de salir del peligro de la izquierda, mito que don Joaquín levanta en toda su oscuridad cual enorme telón durante la exposición en el Sanatorio Miñor de Oviedo: una reformulación del patriotismo español. Un patriotismo que tomando elementos de los fenómenos comprobables de la Hsitaora de España, los distorsiona y retuerce hasta  convertirlos en caricatura. Es la Historia de Españ reflejada en los espejos de la calle del gato de Valle Inclán. Y es un mito, una visión torcida, del que tenemos propagandistas como Elvira Roca Barea, Pedro Insua, Iván Vélez (otro miembro de Vox, pero que se ha quedado a las puertas del Congreso).

Desde RH entendemos este patriotismo de don Joaquín Alcornoque y los anteriores pensadores, que han influido en Vox de manera decisiva, como la distinción de Verdadera filosofía/Filosofía verdadera del Filomat. Recuerdo el núcleo argumental de la distinción que se explica en el diccionario de Pelayo Gª Sierra : «Esta distinción tiene que ver con la que se establece, en álgebra, entre verdaderas fórmulas (las que cumplen las reglas sintácticas de construcción) y falsas fórmulas. Una verdadera fórmula puede ser una fórmula falsa: “3 + 5 = 9” es una verdadera fórmula, pero es falsa aritméticamente; “3 + √ [raíz cuadrada] = 9” es una falsa fórmula, una pseudofórmula o un sinsentido. Una filosofía que carezca de una doctrina firme, pongamos por caso, sobre la Libertad, sobre las Religiones, sobre la Cultura, sobre la Ciencia, sobre el Estado, sobre el Hombre, sobre la Pena de Muerte, sobre Dios, etc., no puede ser llamada verdadera filosofía (sin que con esto queramos decir que la filosofía que proponga doctrinas firmes sobre estos puntos u otros similares sea una filosofía verdadera).»

El Patriotismo de Vox que se presenta como “Verdadero patriotismo” en lo formal, baraja una serie de doctrinas que se entienden por la defensa de una idea tradicional de España, una idea de tradición folclórica, casi un cliché, que ha conseguido engañar a un sector del electorado del PP, muy romo, muy asentado en viejos tópicos, nostálgico de un ideal patriótico que tiene más que ver con una ensoñación que con un realidad vinculada a los fenómenos materiales de la realidad hispánica. Pero cuando se aplica al material político que nos importa, España como nación histórica, se nos muestra como “Patriotismo falso”, ya que, nada más ponerse en marcha, se descubre que todas estas doctrinas aplicadas a dicho material lo que hacen es buscar la desestabilización de la “eutaxia” (otro término filomático) o, de nuevo en Román paladino, el delicado equilibrio del sistema de nuestra partitocracia coronada. Es un patriotismo de orden lisológico (nuevamente terminología Filomat) , que aplana los relieves de la orografía política simplificándolos al envolverlos en esa nostalgia mítica de una Esañ que en realidad no existió nunca (como airadamente le criticaba a Jesús Laínz, escritor afín a estas tesis, don Gustavo Bueno en 2014) .

Pero no hay nostalgia que valga desde posiciones materialistas, ya que este tipo de “Patriotismo falso” y su lisologismo establece unas doctrinas que promueven lo más antipatriótico: el desorden y la desestabilización. Vox se ha presentado como caballo de Troya de los USA en la política europeísta, no quieren la desaparición de la UE aunque sí hacerla lo menos efectiva posible para beneficio de los USA y, que nadie se engañe, perjuicio de una España que mal que le pese está embarcada en la aventura de la UE; Vox es un defensor de la intervención armada de Venezuela ( por ahí circulan videos de una entrevista de Iván Espinosa de los Monteros con Jaime Baily en Miami, donde Espinosa reconoce conversaciones con la Secretaría de Estado de los USA en la que se trató el tema venezolano), es decir de la muerte de hermanos venezolanos hispanos (el bolivarianismo es lo que nuestro buen Alcornoque llama “comunismo indefinido”); Vox ha tildado de terrorista al sector del taxi (que no es un sector precisamente podemita), poniéndose de parte de las multinacionales de telecomunicaciones que gestionarían los recursos de nuestra capa basal para sacarlos al extranjero y perjudicar a la pequeña clase empresarial, los propietarios de las licencias de los taxis, y trabajadora, los empleados de los poseedores de dichas licencias.

Don Joaquín Alcornoque presenta lo que nos parece una verdadera “fórmula patriótica”, cuyo mascarón es la indignación por el despedazamiento de España a manos de los separatistas, la crítica a Europa, la crítica a las autonomías. Para ocultar la realidad de un patriotismo falso: a Alcornoque le parece correcto que los recursos de España sean despojados por potencias extranjeras en tanto, formalmente, se mantenga la unidad; Alcornoque oculta que Vox no plantea en ningún caso la ruptura del euro y salida de la UE, con lo que el europeísmo sublime sigue, solo que de forma inútil para garantizar los intereses useños; Alcornoque oculta que en su condición de diputado está obligado a defender el Estado de las autonomías, ya que es una parte constitutiva de la organización de la España actual y, si se negase y se tratase de destruir, se entraría en una dinámica sediciosa y golpista exactamente igual que la del catalanismo.

Vox es pues un agente del Imperio USA en España enfrentado al PSOE, sucursal ibérica del SPD alemán, que como el último trabaja por intereses extranjeros. La división entre obamismo (política diseñada por el partido demócrata) y trumpismo (política diseñada por el partido republicano) es tan falsa como la de izquierda y derecha. Trump es la reacción necesaria a la incapacidad de los programas imperiales diseñados desde el sector demócrata de frenar la expansión de China. La política de guerras de Obama en Próximo Oriente, seguidora de la de Bush 2, deja paso al bannonismo: la creación de movimientos nacionalistas reaccionarios e imposibles, ya que es imposible volver a economías de escala estado-nacional tras la acción de la globalización, que beneficia a las multinacionales anglosajonas frente a las chinas. Los useños ya no quieren grandes acuerdos en espacios económicos como la UE, porque en esa escala son derrotados por China, sino con pequeños países débiles a los que presionar con su logística militar aún superior a la china consiguiendo imponer sus intereses económicos y comerciales.

Esta clase de Patriotismo falso es el que ha defendido Joaquín Alcornoque en esta conferencia en Oviedo. Un Patriotismo Falso de cuño banoniano que en esta coyuntura perjudica de forma clara a la nación política española realmente existente. Para desgracia de los seguidores del Filomat que no nos encuadramos en el “nodulismo”, esta es la corriente imperante, esta es la doctrina de patriotismo degradada e idealista que comparte la sede de la institución, un patriotismo de alcornocal, que lo recibe para vergüenza del filósofo materialista que le da nombre.

Abajo Vox. Abajo los falsos patriotas. Viva la Hispanidad.

Hugo Felguerinos

5 comentarios en “España desde el alcornocal

  1. Vamos, Falgo, compara el vídeo de Bueno y el de Robles, verás como le encuentras la gracia graciosa al asunto. Qué momentos cuando Robles se ponía hecho un energúmeno insultándome por señalar que Denaes era como la Faes de VoX negando las relaciones objetivas y subjetivas…este mismo Robles diputado. A que es todo muy gracioso.

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  2. Empezando porque no tenéis ni idea de lo que significa “implantación política de la filosofía” y siguiendo por que el comunismo, una vez fenecida la URSS, es una izquierda indefinida porque carece de plataforma real, el articulito del señor felguerinos y los comentarios del bobo solemne de Ortega son todos para enmarcar. Si tuvieran ambos una milésima del talento de Robles seguro que no dirían tanta estupidez.

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