Meditaciones de un viejoven español en tierras hispanoamericanas

Había un muchacho con un traje de verano amarillo claro, de corte anticuado, una corbata púrpura y un panamá con el ala medianamente levantada, que sobresalía de entre todos los demás por su voz chillona. Pero apenas Aschen- bach lo hubo mirado con cierto detenimiento, se dio cuenta, no sin espanto, de que se trataba de un joven falsificado: era un viejo, sin duda alguna

Thomas Mann, «La muerte en Venecia»

Hay algo sórdido en enmascara la vejez bajo falsos plumajes de juventud. Es ese desagrado de Gustavo Aschenbach, el protagonisa de «La muerte en Venecia» al encontrarse con un viejo petimetre revoloteando alrededor de jovencitos que lo toleran con un punto de displicencia. La novela va de eso, de la decrepitud, que es no aceptar la propia vejez, el final de la existencia, ante el deslumbramiento de una juventud que por mucho que la deseemos ya no la podemos alcanzar. Seguir leyendo “Meditaciones de un viejoven español en tierras hispanoamericanas”

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España, nación fraccionaria II: Anquilosamientos

“Incluso cabría sostener, en general, la tesis de que los autologismos más fecundos sólo pueden tener lugar en sujetos que han experimentado en su evolución personal rupturas, revoluciones o conversiones que los hayan obligado a una reconsideración crítica de las pruebas de las antiguas posiciones y de las nuevas; un autologismo que consistiera en ser una reiteración monótona del mismo esquema del juicio o razonamiento podría ser indicio más de anquilosamiento que de coherencia viva”

Gustavo Bueno

“Al contrario, a Marx el nacionalismo se le representa como la negación de la universalidad. En su estrategia no cabe el sionismo. […] Alguien ha escrito que en el sionismo y en la diáspora estaban prefiguradas las dos formas políticas fundamentales, a saber: el nacionalismo y el cosmopolitismo. Dos figuras poderosas que acompañan al judío y que siguen ahí, inasimilables e inevitables, desafiando la reflexión política contemporánea”

Reyes Mate

Ahora que estamos asistiendo a la cristalización por convergencia institucional y estival de parte de la Escuela de Oviedo con los liberales de corte anglosajón mezclados con viejos conservadores “castellanistas” (que viene a ser como el carlismo de la corte), entre ellos, autores adscritos a un marxismo nacionalista sui generis (o como diría Lenin: socialchovinista), nos proponemos comentar algunas de las cuestiones que nos chirrían en estas adhesiones ideológicas. Esta trayectoria común se puede consultar fácilmente siguiendo los distintos cursos que nos ha dejado el verano, como puedan ser el de la Universidad Europea Miguel de Cervantes -en la órbita de Ciudadanos y de críticos liberales del PP-, o en la XI Escuela de Verano de la Fundación DENAES -laboratorio de ideas de VOX-, así como las intervenciones mediáticas en Intereconomía, Libertaddigital, ABC, La Razón o Posmodernia, medios que en vida de Gustavo Bueno le dieron tan poca presencia, por no decir que de alguno fue echado literalmente – por ejemplo, de Intereconomía por decir cosas como que “más basura que la bolsa de valores no se puede imaginar-.

El nacionalismo español no es unívoco, son distintas corrientes las que lo nutren y desde distintas posiciones ideológicas, lo mismo que ocurre dentro de los nacionalismos irredentos o fraccionarios. Sin embargo, nos vamos a referir principalmente a una corriente, en concreto, la tradicionalista-liberal (no la anarco-liberal, aunque se dan bastantes contactos) que busca cambiar la identidad española, al pretender que una parte histórica anegue al todo. Para ello basándose en un modelo de Estado-nación extraño a nuestras instituciones, erigirán como presupuesto ideológico el modelo político francés, con toques del inglés. Con ello pretenden realizar una transformación (por holización) del resto de las comunidades constitutivas del Estado para, así, transformarlas en un único y uniforme tipo de sociedad. Este planteamiento, según nuestra perspectiva, adolece de una simplificación extrema, pues el conjunto (anatómico) se construyó sobre comunidades heterogéneas que fueron confluyendo y homogeneizándose hacia el exterior, pero mucho menos hacia el interior, como pretenden los que defienden una perspectiva jacobina actualizada. Será objeto de otros trabajos el analizar la pluralidad institucional, la etnocofiguración y la morfogénesis de la sociedad histórica española, tanto desde la prehistoria a la antigua, como las periodizaciones medieval, barroca y contemporánea, entre las que existen grandes discontinuidades, como es bien sabido, sobre todo institucionalmente. Seguir leyendo “España, nación fraccionaria II: Anquilosamientos”

DOGVILLE: El cine como trampa transparente perversa

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Ensayo crítico sobre la película, las críticas realizadas a la misma, y en particular sobre una crítica materialista filosófica

 

1. Introducción.

En este ensayo vamos a plantear un análisis de la película Dogville, del director danés Lars Von Trier. Realizada en el año 2003, fue presentada en el festival de Cannes y causó un impacto grande a los espectadores y a la crítica profesional por su contenido y por su aspecto formal. Tras 15 años desde su estreno, consideramos que se pueden valorar tanto los contenidos internos de la película como aquellos externos, ambientales o sociales, que se han desarrollado en torno a la misma a lo largo de estos años.

Las opiniones sobre la película fueron muy diversas, pero en la mayor parte de los casos estas opiniones se englobaron en dos tipos, de carácter contrario el uno respecto del otro. El primer grupo de críticas, tanto de críticas profesionales como de espectadores anónimos, consideraron la película manifiestamente extraña, estrambótica, sobre todo por su planteamiento formal (la película se desarrolla en un espacio prácticamente diáfano, donde los contornos de las viviendas del pueblo en el que sucede la acción de la película se encuentran dibujados en el suelo); mientras que el otro tipo de críticos y espectadores consideraron el film, de manera casi unánime, como una obra maestra del cine, quizá precisamente por este planteamiento escénico inusual pero también por el contenido argumental y simbólico de la película.

Desde este ensayo vamos a movernos en el terreno del análisis conjunto del contenido y de la forma de este relato que practica el segundo grupo o tipo de críticos, ya que el primer grupo prácticamente no profundiza en el contenido de la película y muchas veces sus argumentos en contra de ella son de naturaleza formal, visual, como el de atacar el planteamiento escénico inusual al que hemos hecho referencia; o argumentos psicológicos (la consideración del autor como una persona altanera, egotista y vanidosa). Sin embargo, indicamos ya desde este momento que valoramos esta película, esta “obra de arte cinematográfico” (como positivamente lo es), no como una obra maestra del cine o de la cultura occidental como es considerada al uso (y en especial por los críticos que se encuadran en el grupo segundo), una obra de cultura exquisita o sublime; si no como una obra de arte que si posee algún tipo de maestría se trataría de una enseñanza para repudiar o separase de los conceptos que la fundamentan. Es decir, la consideramos como un elemento disgregador y dañino para la sociedad (más tarde encuadraremos este tipo de sociedad a que nos referimos), siempre desde el punto de vista de las coordenadas que manejamos y defendemos desde el Repúblico Hispano.

Como se indica en el subtítulo de este ensayo, haremos especial mención a una crítica materialista filosófica de Dogville. Esta crítica pertenece a Rufino Salguero Rodríguez (al que nos referiremos más adelante como RSR) que fue publicada en la revista digital El Catoblepas en septiembre de 2005. Esta crítica está bien fundamentada y estructurada, y contrasta tanto la forma como el fondo de la película, también confronta distintas críticas profesionales que examinan el film. Utiliza referencias del Materialismo Filosófico y de la filosofía ética de Espinosa. Consideramos esta crítica de RSR cercana a la que vamos a desarrollar aquí porque también vamos a manejar coordenadas del Materialismo Filosófico, pero nuestro estudio es divergente de esta crítica (y así lo especificaremos más adelante), principalmente porque desde su análisis, Dogville está considerada como una obra maestra del arte (en un sentido ejemplarizante, como obra de arte sublime), cuando nuestra opinión es la contraria.

Para finalizar esta introducción, indicamos que al final de este trabajo se puede consultar un anexo con un breve resumen de la película y varias críticas de los distintos tipos que se han señalado.

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Pedro y el mito oscuro (España, nación fraccionaria)

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 Decía Aristóteles que el filósofo era amigo del mito porque gustaba «de lo maravilloso». Buena prueba de ello es Platón y su mito de «la caverna», mito canónico y fundante de la filosofía académica. Los mitos son la encarnadura de lo maravilloso, la herramienta que utiliza el filósofo para tratar de entender y explicar, en la medida de lo posible, un todo desbordante. Pedro Insua Rodríguez, que se dice filósofo de la tradición platónica, nos presenta su nueva obra dando razón al discípulo macedonio del sabio ateniense: «1492, España contra sus fantasmas» es un libro repleto de mitos.

El título no deja lugar a dudas, lo maravilloso recorre cada una de sus páginas. El ensayo se nos presenta como un conjunto de mitos encadenados. Y este conjunto, esta encarnadura mítica, cristaliza en espectros tenebrosos y oscuros que acosan a España y no la dejan descansar amenazándola. Nos encontraremos al pasar las hojas visiones terroríficas: como la presentación de Bin Laden en el Generalife de Granada, preparando razias y atentados varios contra la cristiandad; a Puigdemont disfrazado de Vellido Dolfos cometiendo las más viles traiciones a los españoles de buena fe; a fray Bartolomé de las Casas redactando la constitución bolivariana para el vil y antiespañol Hugo Chávez, preparando el terreno a los podemitas. Todo un mundo de maravillas y prodigios que Insua nos cuenta como en esas veladas de cuentos de fantasmas de crepitar de fogatas y linternas bajo las caras que se organizan en los campamentos juveniles para asustar a los niños. Seguir leyendo “Pedro y el mito oscuro (España, nación fraccionaria)”

Lampedusa.cat

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Contaba Roman Riquelme de Mauricio Macri, cuando todavía era presidente de Boca, que decía de él «que era muy inteligente» para desactivarlo, para tener a la gente en guardia.

Ahora en España está pasando lo contrario. Los periodistas tratan a algunas personalidades de tontas  -como mejor le gusta pasar desapercibido al diablo- para así activarlas y que puedan disponer de mayor número maniobra de movimiento.

Conversas inocentemente con la gente y te cercioras de como los del bando de la Generalitat piensan que su enemigo Rajoy es tontito, mientras que los del bando del Gobierno de España están convencidos de que los dirigentes de la Generalitat han entrado en una espiral de locura.

Dos perspectivas de la idea filosófica de imperio

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En este artículo se va a confrontar la exposición de dos desarrollos de la idea de Imperio del Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno. Estos desarrollos son llevados a cabo por dos discípulos del filósofo: Luis Carlos Martín Jiménez (LCMJ) y Juan Bautista Fuentes Ortega ( JBFO). Discípulos que se pueden considerar de posiciones antagónicas, sobre todo en cuanto a su relación con la Escuela de Oviedo. De adscripción explícita el primero, el segundo ha tenido sus acercamientos y distancias con la llamada Escuela de Oviedo. La forma de conducirse de Martín Jiménez en sus trabajos está muy apegada a la doctrina canónica Materialista filosófica, Fuentes Ortega es más heterodoxo aunque los nexos de unión entre los dos filósofos son abundantes. Las prospecciones filosóficas que hacen parecen tener recorridos distintos pero finalmente no están tan alejadas, lógico cuando las herramientas y la “técnica” filosófica de la que parten es la misma. Seguir leyendo “Dos perspectivas de la idea filosófica de imperio”

Héctor Ortega en Radio Materialista

Héctor Ortega camarada de Repúblico Hispano
Héctor Ortega, integrante y camarada nuestro en el grupo de pensamiento político Repúblico Hispano, ha vuelto a participar en un programa de Radio Materialista: Episodio 50 (La Idea de Hispanidad). En el primero su intervención fue como un soplo de aire fresco que ventiló un poco la sentina en la que se ha convertido el mundo de Nódulo materialista. Marcos R Márquez, el moderador del programa, estaba ilusionado porque en uno de los debates se saliese de esa escolástica esclereotizada en la que los miembros de la tercera oleada del filomat han convertido el sistema filosófico. Pero la degradación de ese ambiente ha continuado y se lo ha llevado todo por delante.
Pedro Insua, filósofo y tertuliano del programa de Julia Otero en Onda Cero

Una de las consecuencias más tristes de esa degradación es la deriva del otro interlocutor de este último programa, Pedro Insua. Hace tiempo que Insua dejó la filosofía para internarse en los medios de comunicación y convertirse un opinólogo más. Se ha convertido en una especie de “españolazo profeisonal” , que además ha adquirido los malos modos de un tertuliano desde que ha entrado en el grupo de gabineteros del programa de Julia Otero en Onda Cero. En este programa me recordó al comportamiento que tuvo con él en su primer Gabinete el escritor Juan Manuel de Prada. No hablo de la vehemencia o el exabrupto, que siempre es aceptable, sino de la mala fe y el desprecio hacia nuestro camarada Héctor. Sí, irrita esa impostura de españolidad; se escuchan en el programa expresiones que son de vergüenza ajena: “¡soy español, coño!” o “¡me están robando mis derechos!”, que son el reversos de un indepe catalán, no hay ninguna diferencia. Es como oír a un Juan García Carrés 2.0

Pero lo más irritante es que todo ese postureo se transforma en una especie de progresimos de izquierdas cosntitucional en los micros de Onda Cero. Ahí no se escuchan ni ciertos tonos ni ciertas rasgaduras de camisa,a ver si se incomoda la jefa. Tragaremos de todo.Nos avendremos hasta que nos canten Els segadors los infantes con la hoz de cartón en la mano, protestando un poco, poquito, porque somos españoles de izquierda, pero no llegará la sangre al río que hay intereses superiores y en esos foros no se suletan Españas retumbantes acompañados de coños marciales. No, ahí calladitos y formales siguiendo la línea.

 

Hugo Felguerinos