Hispano soy y nada de lo hispánico me es ajeno

flota-indias

Una pequeña revolución ha supuesto para este blog la publicación del último artículo ( Anglobalización, y aún queda la segunda entrega) de Héctor Ortega. Y un pequeño incendio en el entorno de la Fundación Gustavo Bueno, cuyos miembros nos acusan por mensajes en las redes sociales de idealismo. En el foro de Repúblico Hispano hemos tomado como lema la frase de Terencio que tanto repitiese el filósofo Gustavo Bueno «hombre soy y nada de los humano me es ajeno», pero parafraseándola a la hispánica manera «hispano soy y nada de lo hispánico me es ajeno». Un lema que está en perfecta consonancia con el «espíritu» de la filosofía de Gustavo Bueno; una filosofía hecha en español que desborda el hecho peninsular y se pretende como filosofía que puede dar una visión del mundo desde un determinada plataforma. Hay que recordar que la españolidad es interpretada desde las páginas de  España frente a Europa como una forma de «estar» -no de «ser»– ante el mundo.

Los hechos de México provocaron que yo me atreviese a escribir en algunas redes sociales que antes que definirme como español me definía como hispano, cosa que nuevamente alteró a alguno de los seguidores fundamentalistas de los postulados de la Fundación Gustavo Bueno que me mandaron mensajes afeándome la proclama. Tras el artículo que publiqué sobre las nuevas tecnologías (La urdimbre del siglo XXI: la disolución nacional y las nuevas tecnologías) y sus consecuencias en las figuras política del siglo XXI -un artículo que viene a concluir que la redefinición de coordenadas producida por la malla digital pone a los Estados canónicos europeos en una crisis que se encamina hacia lo terminal; el caso de Francia es la prueba fundamental de esta crisis-, la proclama era de una lógica aplastante. Seguir leyendo “Hispano soy y nada de lo hispánico me es ajeno”

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La urdimbre del siglo XXI: la disolución nacional y las nuevas tecnologías

Mapa de cables de fibra óptica mundial
Para hablar de una figura como la Comunidad, entendiéndola como posible figura política protagonista de este siglo, hay que acotar los cambios tecnológicos que están degradando el Estado-nación y la idea de ciudadanía. Gustavo Bueno en su libro “El mito de la izquierda” explica que el paso de la sociedad estamental de Antiguo Régimen al Estado-nación o Nación política, se hace por un juego de proyección entra la política y lo científico. Los revolucionarios franceses se inspiraron en las ciencias fuertes, ciencias cerradas como la química, para aplicar su racionalidad al mundo político. La Gran Revolución francesa trituró la sociedad estamental del Reino de Francia – un voto por estamento en las Cortes del reino-, hasta convertir a sus componentes en individuos atómicos, en elementos de la tabla química de Lavoisier, en ciudadanos a los que se les otorga una carta de derechos que, como los átomos por si solos no pueden hacer política sino que tienen que agruparse en un conjunto, se organizan en la Nación política soberana. Es la base ideológica de la figura institucional que nos ha representado políticamente estos dos últimos siglos. Una ideología que nació con el florecimiento de las ciencias fuertes de los siglos XVII y XVIII, con aplicaciones técnicas como la máquina de vapor de James Watt patentada en 1769, veinte años antes de la Gran Revolución en Francia.

El gran acompañante tecnológico de la Nación política, quien le dio fuste y vigor,  fue el ferrocarril. Es el patrón tecnológico que permite a la Nación política marcar su territorio. Mediante la expansión de la red ferroviaria, los nuevos gobiernos nacionales soberanos irán apoderándose del territorio nacional. Un territorio nacional más accesible gracias a las comunicaciones rápidas, las condiciones técnicas para la implantación del modelo económico burgués del siglo XIX están dadas. Durante los dos siglos siguientes, todas las innovaciones tecnológicas tendrán esa escala nacional: telefonía, redes de carreteras, radios, televisiones… Todos los medios de comunicación de masas de la segunda parte del siglo XX se amoldan a dichos parámetros; con la excepción, que confirma la regla, de los satélites y una mínima conexión internacional por medio del telégrafo y las comunicaciones telefónicas –avanzado ya el siglo XX- internacionales. Un modo de organización que se rompe en 1987 con la explosión en el mundo financiero, el del Big Bang comunicativo y la informatización de las plazas financieras, promocionado por la dupla anglosajona Thatcher y Reagan. Es en el ámbito de las finanzas en el que se aplicará en la esfera civil algo que se venía estudiando en el campo militar desde hacía años. El germen de la sociedad 2.0 que hoy conocemos fecha su núcleo en esas décadas de finales del siglo XX.
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Las “junturas naturales” del internacionalismo

PartesVaca

Propuse para iniciar uno de los debates del grupo algo muy abstracto: la Comunidad Hispánica y el internacionalismo. No levantó pasiones el asunto, he de reconocerlo. Entonces decidí buscar un punto de apoyo más gráfico, necesitaba un <<real torcedor>> -en expresión de Gracián- que me ayudase a dinamizar al foro en dicho tema. Se me ocurrió dar un nuevo enfoque al tema relacionándolo con Podemos. Aunque lo último que quería era entrar en un debate de baja estofa sobre el nuevo sujeto político español. Quería pensar contra Podemos desde un punto de vista crítico, y pensando contra Podemos, respaldarlos al tiempo contra el pensamiento reaccionario y fundamentalista de la derecha garbancera. Estaba en esa búsqueda cuando encontré un debate en el programa Fort Apache -que parece ser el think tank del grupo donde se cuece cara al público la líneas internas de pensamiento- en el que se desata una discusión de lo más interesante: acción política nacional o internacional.

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Discurso a la Comunidad Iberoamericana

Mestizaje pintura

Dos lenguas mayoritarias y otras varias regionales. Más de veinte Estados y millones de personas en comunidades indias de variada distribución. Extensiones geográficas descomunales en longitud y latitud. Todos los climas posibles en desiertos, cordilleras nevadas o soleadas, selvas, llanuras, ríos y océanos. Hombres y mujeres de muchas razas, condiciones, mezclas y densidades. Culturas dominantes menores, mezcladas, aisladas y fragmentos de culturas. Tales y tantos rasgos explican que voces como <<Hispanoamérica>>, <<Iberoamérica>>, <<Latinoamérica>>, pueden ser tachadas de residuos mentales de colonialismo, inconsciente o no, pero no fantasmagórico, sino virtual. Nace así una polémica que nunca concluirá. Es discusión desde perspectivas distintas, pero también en favor de intereses no siempre descubiertos en cuanto a su significación.

Es preciso salir fuera de esa malla tejida con millones de datos heterogéneos para convencerse de que la Comunidad Iberoamericana existe. De que precisamente sus contradicciones irreconciliables articulan un sistema y de que ese sistema posee un perfil que le delimita e individualiza como tal. Seguir leyendo “Discurso a la Comunidad Iberoamericana”