La urdimbre del siglo XXI: la disolución nacional y las nuevas tecnologías

Mapa de cables de fibra óptica mundial
Para hablar de una figura como la Comunidad, entendiéndola como posible figura política protagonista de este siglo, hay que acotar los cambios tecnológicos que están degradando el Estado-nación y la idea de ciudadanía. Gustavo Bueno en su libro “El mito de la izquierda” explica que el paso de la sociedad estamental de Antiguo Régimen al Estado-nación o Nación política, se hace por un juego de proyección entra la política y lo científico. Los revolucionarios franceses se inspiraron en las ciencias fuertes, ciencias cerradas como la química, para aplicar su racionalidad al mundo político. La Gran Revolución francesa trituró la sociedad estamental del Reino de Francia – un voto por estamento en las Cortes del reino-, hasta convertir a sus componentes en individuos atómicos, en elementos de la tabla química de Lavoisier, en ciudadanos a los que se les otorga una carta de derechos que, como los átomos por si solos no pueden hacer política sino que tienen que agruparse en un conjunto, se organizan en la Nación política soberana. Es la base ideológica de la figura institucional que nos ha representado políticamente estos dos últimos siglos. Una ideología que nació con el florecimiento de las ciencias fuertes de los siglos XVII y XVIII, con aplicaciones técnicas como la máquina de vapor de James Watt patentada en 1769, veinte años antes de la Gran Revolución en Francia.

El gran acompañante tecnológico de la Nación política, quien le dio fuste y vigor,  fue el ferrocarril. Es el patrón tecnológico que permite a la Nación política marcar su territorio. Mediante la expansión de la red ferroviaria, los nuevos gobiernos nacionales soberanos irán apoderándose del territorio nacional. Un territorio nacional más accesible gracias a las comunicaciones rápidas, las condiciones técnicas para la implantación del modelo económico burgués del siglo XIX están dadas. Durante los dos siglos siguientes, todas las innovaciones tecnológicas tendrán esa escala nacional: telefonía, redes de carreteras, radios, televisiones… Todos los medios de comunicación de masas de la segunda parte del siglo XX se amoldan a dichos parámetros; con la excepción, que confirma la regla, de los satélites y una mínima conexión internacional por medio del telégrafo y las comunicaciones telefónicas –avanzado ya el siglo XX- internacionales. Un modo de organización que se rompe en 1987 con la explosión en el mundo financiero, el del Big Bang comunicativo y la informatización de las plazas financieras, promocionado por la dupla anglosajona Thatcher y Reagan. Es en el ámbito de las finanzas en el que se aplicará en la esfera civil algo que se venía estudiando en el campo militar desde hacía años. El germen de la sociedad 2.0 que hoy conocemos fecha su núcleo en esas décadas de finales del siglo XX.
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Pérez-Prendes y nuestra Iberoamérica

Perez arraco

Nota del Editor: A continuación presentamos un billete de quien nos pasó el magnífico texto del profesor Pérez-Prendes, Héctor Ortega. Ortega es integrante de nuestro grupo de discusión, fundador de la extinta Izquierda Hispánica, de nuevo fundador del Instituto por la Integración Americana Somos América y aspirante a filósofo (siempre dice con modestia gallega), además de letrado. Desde un primer momento nos hizo saber que el texto de su profesor Pérez-Prendes era un manifiesto político -a la altura de los manifiestos clásicos y textos fundacionales, textos que conmueven y proyectan más allá-, que tendría que ser guía para todos aquellos que estamos interesados en que la Comunidad Iberoamericana o Hispánica cuaje en ensamblaje político (usando palabras del maestro Pérez-Prendes) y fuese punto de apoyo de un orden universal más justo y más generador. Sin dudar nos lanzamos a publicarlo tomado del blog de Ortega, Touro Ortega, que os recomendamos vivamente que visitéis. Esperamos contar con muchas y más largas colaboraciones de nuestro camarada Ortega.

   Presento aquí un texto programático de José Manuel Pérez-Prendes y Muñoz de Arraco, prácticamente un manifiesto, una síntesis luminosa sobre Iberoamérica. Texto que condensa y abstrae todo el bagaje institucional de lo que la Hispanidad ha sido, de sus efectos en el presente y de lo que podría ser en un futuro. En mi opinión, estaríamos ante un texto que podría compararse en importancia en su campo histórico a lo que ha sido “Nuestra América” de José Martí para el campo político, o el que “España y América” de Gustavo Bueno pueda ejercer en el campo filosófico.

   Invito al lector a profundizar en la obra de este investigador incansable, siempre ligado a la Universidad y a las Academias de su ramo, que ha explicado con altura y profundidad uno de los complejos históricos de mayor calado, España y América.

Héctor Ortega

Los pedazos del jarrón hispano

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Hace unos días abrimos un chat de reflexión geopolítica en una red social, concretamente en la red social telegram. Ese chat o foro lo abrió el autor de este blog, Hugo Fdez “Felguerinos”, como administrador, y lleva el título de un viejo blog suyo -abandonado durante un tiempo y luego reconvertido en una sección de otro blog- “El Repúblico Hispano”. Lo recuperamos de nuevo y aclaramos que el término <<repúblico>> se ajusta a la segunda acepción del RAE y no ningún fundamentalismo democrático. El objeto del blog es recopilar periódicamente la síntesis de las conversaciones del foro que se dan en torno a los diversos asuntos y acontecimientos políticos, los que entendamos más destacables, a lo largo de la región hispanoamericana (incluimos a España como miembro de esta región). Los integrantes del blog somos: Héctor Ortega, Otón Fdez, Raúl Muniente, Julián Sánchez y el que esto escribe. También habíamos integrado en el grupo inicial de análisis al politólogo Santiago Armesilla, pero se dio de baja a la mañana siguiente de la conformación del foro sin dar razones de ningún tipo. El mismo día se publicó el video de una intervención suya en la escuela de verano del grupo derechista DENAES, tras su visionado nos quedaron claras las razones de su salida. Esperamos que el grupo de analistas se vaya ampliando con el paso del tiempo.

El grupo de analistas que integran el foro comparten una serie de coordenadas de análisis histórico-político a la hora de enfrentarse a los asuntos políticos de la Comunidad Hispánica: hay un fondo filosófico común, un herramental de análisis, procedente del Filomat (materialismo filosófico) del filósofo Gustavo Bueno, recientemente desaparecido. También hay una idea, mejor dicho, un norte político común: la Comunidad Hispánica como sujeto político dentro de la futura mundialización. Entendemos que las diecinueve repúblicas hispanoamericanas y la monarquía parlamentaria europea de España, a pesar de que las mismas partes se crean ajenas unas a otras, dentro del orden mundial son manejadas como un conjunto y bajo una misma estrategia política: mantenerlas divididas y débiles, aplicarles la vieja divisa imperial romana, divide et impera, especialmente por parte del mundo anglosajón. Nuestro punto básico, nuestro punto de partida, es que el mundo anglosajón y europeo nos conciben como una unidad cuando plantean sus programas y planes políticos, mientras que, paradójicamente, nosotros no entendemos ajenos unos a otros. Ése es su plan político: proyectar sobre el bloque de la Comunidad Hispánica la división y el enfrentamiento. Conseguir convencernos que no somos el bloque histórico que realmente somos. En estos últimos siglos su triunfo ha sido total.

No es una visión gratuita. No es un delirio de un grupo de hispanos (no todos somos españoles, ya que en nuestras filas discute un chileno. Y esperamos más incorporaciones de nuestros hermanos americanos) con sueños imperialistas. Esta forma de ver las cosas tiene un anclaje científico. Es una proyección al campo político de un nuevo enfoque dado en el campo historiográfico. Una nueva hornada de historiadores, tanto españoles como hispanoamericanos, ha dado un giro al punto de vista del estudio de las independencias en sus trabajos historiográficos con motivo de la celebración de los bicentenarios del surgimiento de las naciones iberoamericanas. Si en los centenarios se celebró por parte de la historiografía el “hecho nacional”, el orgullo de la Nación política que se libera del poder opresor imperial. Unas naciones que estaban sepultadas por una superestructura ajena y consiguen liberarse de sus cadenas volviendo a ser célula eterna de representación política. Hoy los historiadores dan la vuelta a esa visón nacionalista, bajo el punto de vista de la nueva historiografía las naciones no serían esencias eternas secuestradas y unificadas todas bajo un superestructura, igualadas todas bajo el mismo manto de opresión, sino que las actuales naciones serian los restos de un estructura anterior: la Monarquía Hispánica. Según esta nuevas coordenadas historiográficas habría que entender las historias nacionales no desde la historia particular de Colombia, de Venezuela, de México, del Perú o la propia España, sino desde el propio conjunto de la figura política común del antiguo régimen que fue la Monarquía Hispánica. Habría que ver las actuales naciones y sus Historias como si fuesen las partes de un hermoso y gran jarrón caído al suelo; trozos desperdigados, lejos unos de otros, pero cuya identidad es la unidad del jarrón.

Nuestro objetivo es muy modesto: un simple blog que recoge las discusiones de un foro de una red social, pero ambicioso en la estrategia de análisis: proyectar este punto de vista de la historiografía sobre el campo político de la Comunidad Hispánica. Somos conscientes de que levantaremos alguna sonrisa paternalista –Armesilla continuará comparándonos jocosamente con alguna de las escenas de la vida de Brian- pero persistir en nuestra visión geoestratégica es nuestro humilde grano de arena a la gran tarea hispánica.

Hugo Felguerinos