España desde el alcornocal

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Don Joaquín Robles López es uno de los peones más arriscados de esa deriva, un esqueje del Filomat, que ha medrado al calor de la Fundación Gustavo Bueno bajo la dirección del hijo del filósofo, Gustavo Fernando Bueno, llamado nodulismo. Es Joaquín Robles hombre tosco y de una aspereza rústica en su expresión, de los que no admite dobleces y reniega de las curvas y lo sinuoso en todo lo que tenga que ver con el pensamiento. Tan llamativa es esta reciedumbre de expresión que, en ese club político que tenemos montado en telegram, no hemos podido evitar cambiar al bueno de don Joaquín el roble por un alcornoque al referirnos a sus dicterios, pasándolo de Joaquín Robles a Joaquín Alcornoque, y es con esta humorada cariñosa con la que nos referiremos a nuestro admirado don Joaquín a lo largo de este artículo. Seguir leyendo “España desde el alcornocal”

Symploké hispánica (entre la espesura de la batalla)

De pronto, vio Fabricio a cuatro hombres que venían
del lado del enemigo a gran galope. «¡Ah!, vamos a
ser atacados», pensó. Pero vio a dos de esos hombres hablar
con el mariscal. Uno de los generales del séquito salió entonces
a galope hacia el lado enemigo, seguido por dos húsares
de la escolta y por los cuatro hombres que acababan de llegar.
Después de pasar todos por un canalillo, encontróse
Fabricio al lado de un sargento de húsares que tenía buena
cara. «A éste voy a hablarle -se dijo-, y así quizá dejarán de mirarme».
Meditó largo tiempo y se dirigió al sargento:

– Señor, es la primera vez que asisto a una batalla –dijo
por fin -. Pero, ¿esto es una verdadera batalla?

La Cartuja de Parma

Pedro Insua

El desconcierto de Fabrizio del Dongo, protagonista de «La cartuja de Parma», es uno de los momentos más brillantes de la novela de Stendhal. Del Dongo intuye que está en medio de un episodio histórico relevante pero, como nos pasaría a todos en ese caso, no es capaz de reconocerlo en el momento en el que se está desarrollando. Será tiempo después, con el poso de los años y la proyección histórica del acontecimiento, cuando llegue a la conclusión de que estuvo en medio de un hecho histórico de la trascendencia de la batalla de Waterloo. En este comienzo de siglo puede que todos vivamos bajo el desconcierto de Del Dongo; estamos en medio de la espesura de una batalla que abre una nueva etapa del Historia, envueltos por la humareda de los cañones y fusiles entremezclado con la bruma de los campos de batalla del norte de Europa, formando una espesura que se cierne como un manta sobre la realidad y bajo la cual nada es reconocible, lo viejo se vuelve cada vez más difuso y nos cuesta reconocer los perfiles de lo nuevo tras el velo de esa humareda.

Es muy atractiva esa metáfora de alguien en medio del desorden de una batalla. Así debe ser la guerra, es el parto de un orden nuevo que surge de lo que, en apariencia para el soldado de primera línea, es caos y confusión. La labor del filósofo sería servirnos de guía para poder orientarnos en el desconcierto. Un filósofo no tendría que decirnos que estamos en Waterloo, que tras esa batalla nacerá un mundo nuevo que es el de los Estados-nación industriales, pero al menos debería señalarnos las viejas formas que mueren y las que se perfilan como nuevas y, prudentemente, estar atento al desarrollo de esas nuevas formas. El filósofo tiene que ser ese soldado veterano que en medio del desconcierto y la locura mantiene el temple, aguarda acontecimientos y calma a los compañeros más jóvenes que se precipitan por el nerviosismo. Alguien que sabe más por lo que «no sabe», es decir, que reconoce que tácticas que se pueden desarrollar en un momento determinado, pero en otro, esas mismas tácticas exitosas, se vuelven peligrosas e inaplicables en un escenario nuevo y hay que improvisar no se sabe muy bien qué. El soldado veterano que en el momento en el que todos pierden los nervios, más que «saber» es capaz de discernir unos pocos elementos fijos en medio del caos e improvisar.

Uno de esos soldados podría ser Pedro Insua Rodríguez, al que en estos días Pedro J Ramírez ha envuelto en una operación propagandístico-ideológica desde su digital. Nosotros, los miembros del foro Repúblico Hispano, ya tenemos nuestros años y nuestras batallas, por su puesto no nos consideramos el tipo de soldado que describimos arriba, pero alguna cosa vemos. Sabemos que los que hoy reclutan a Pedro Insua, los que lo azuzan desde el periodismo contra «el peligro de el populismo», son los mismos que hace tiempo lo llamaron «joven nervioso» y lo comparaban con el Antonio Tovar falangista. Cuando sea necesario, lo volverán a hacer.

Desde la admiración a Insua, no podemos estar más en desacuerdo con las posiciones que toma con respecto a los fenómenos políticos de la actualidad. Vive Insua encastillado, completamente atrapado, en lo que en el argot del filomat llamaríamos sustantificación. Pedro Insua toma la idea de Estado-nación como sustancia pura y eterna. Y ahí, en el momento de aferrarse a esa interpretación, deja de ser un filósofo materialista. Porque el materialismo defiende que la filosfía se desarrolla en medio de la vida y los fenómenos, que no hay ideas puras y eternas. Nuestro admirado Insua, dominado por esa abstracción, se enfrenta al mundo como los generales franceses que plantearon la «línea Maginot» en la IIGM; pensando que estaban en una continuación de la primera, y el escenario, perenne, como si los decenios no hubiesen transcurrido, volvería a ser nuevamente una guerra de posiciones: la blitzkrieg les pasó por encima. Todo su pensamiento es obsoleto en tanto no plantea el concepto de soberanía nacional como modelo que se degrada y que sufre problemas en este comienzo de siglo, sino como molde puro y eterno de lo que es y siempre será. Seguir leyendo “Symploké hispánica (entre la espesura de la batalla)”

Hispano soy y nada de lo hispánico me es ajeno

flota-indias

Una pequeña revolución ha supuesto para este blog la publicación del último artículo ( Anglobalización, y aún queda la segunda entrega) de Héctor Ortega. Y un pequeño incendio en el entorno de la Fundación Gustavo Bueno, cuyos miembros nos acusan por mensajes en las redes sociales de idealismo. En el foro de Repúblico Hispano hemos tomado como lema la frase de Terencio que tanto repitiese el filósofo Gustavo Bueno «hombre soy y nada de los humano me es ajeno», pero parafraseándola a la hispánica manera «hispano soy y nada de lo hispánico me es ajeno». Un lema que está en perfecta consonancia con el «espíritu» de la filosofía de Gustavo Bueno; una filosofía hecha en español que desborda el hecho peninsular y se pretende como filosofía que puede dar una visión del mundo desde un determinada plataforma. Hay que recordar que la españolidad es interpretada desde las páginas de  España frente a Europa como una forma de «estar» -no de «ser»– ante el mundo.

Los hechos de México provocaron que yo me atreviese a escribir en algunas redes sociales que antes que definirme como español me definía como hispano, cosa que nuevamente alteró a alguno de los seguidores fundamentalistas de los postulados de la Fundación Gustavo Bueno que me mandaron mensajes afeándome la proclama. Tras el artículo que publiqué sobre las nuevas tecnologías (La urdimbre del siglo XXI: la disolución nacional y las nuevas tecnologías) y sus consecuencias en las figuras política del siglo XXI -un artículo que viene a concluir que la redefinición de coordenadas producida por la malla digital pone a los Estados canónicos europeos en una crisis que se encamina hacia lo terminal; el caso de Francia es la prueba fundamental de esta crisis-, la proclama era de una lógica aplastante. Seguir leyendo “Hispano soy y nada de lo hispánico me es ajeno”

Pérez-Prendes y nuestra Iberoamérica

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Nota del Editor: A continuación presentamos un billete de quien nos pasó el magnífico texto del profesor Pérez-Prendes, Héctor Ortega. Ortega es integrante de nuestro grupo de discusión, fundador de la extinta Izquierda Hispánica, de nuevo fundador del Instituto por la Integración Americana Somos América y aspirante a filósofo (siempre dice con modestia gallega), además de letrado. Desde un primer momento nos hizo saber que el texto de su profesor Pérez-Prendes era un manifiesto político -a la altura de los manifiestos clásicos y textos fundacionales, textos que conmueven y proyectan más allá-, que tendría que ser guía para todos aquellos que estamos interesados en que la Comunidad Iberoamericana o Hispánica cuaje en ensamblaje político (usando palabras del maestro Pérez-Prendes) y fuese punto de apoyo de un orden universal más justo y más generador. Sin dudar nos lanzamos a publicarlo tomado del blog de Ortega, Touro Ortega, que os recomendamos vivamente que visitéis. Esperamos contar con muchas y más largas colaboraciones de nuestro camarada Ortega.

   Presento aquí un texto programático de José Manuel Pérez-Prendes y Muñoz de Arraco, prácticamente un manifiesto, una síntesis luminosa sobre Iberoamérica. Texto que condensa y abstrae todo el bagaje institucional de lo que la Hispanidad ha sido, de sus efectos en el presente y de lo que podría ser en un futuro. En mi opinión, estaríamos ante un texto que podría compararse en importancia en su campo histórico a lo que ha sido “Nuestra América” de José Martí para el campo político, o el que “España y América” de Gustavo Bueno pueda ejercer en el campo filosófico.

   Invito al lector a profundizar en la obra de este investigador incansable, siempre ligado a la Universidad y a las Academias de su ramo, que ha explicado con altura y profundidad uno de los complejos históricos de mayor calado, España y América.

Héctor Ortega

Los pedazos del jarrón hispano

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Hace unos días abrimos un chat de reflexión geopolítica en una red social, concretamente en la red social telegram. Ese chat o foro lo abrió el autor de este blog, Hugo Fdez “Felguerinos”, como administrador, y lleva el título de un viejo blog suyo -abandonado durante un tiempo y luego reconvertido en una sección de otro blog- “El Repúblico Hispano”. Lo recuperamos de nuevo y aclaramos que el término <<repúblico>> se ajusta a la segunda acepción del RAE y no ningún fundamentalismo democrático. El objeto del blog es recopilar periódicamente la síntesis de las conversaciones del foro que se dan en torno a los diversos asuntos y acontecimientos políticos, los que entendamos más destacables, a lo largo de la región hispanoamericana (incluimos a España como miembro de esta región). Los integrantes del blog somos: Héctor Ortega, Otón Fdez, Raúl Muniente, Julián Sánchez y el que esto escribe. También habíamos integrado en el grupo inicial de análisis al politólogo Santiago Armesilla, pero se dio de baja a la mañana siguiente de la conformación del foro sin dar razones de ningún tipo. El mismo día se publicó el video de una intervención suya en la escuela de verano del grupo derechista DENAES, tras su visionado nos quedaron claras las razones de su salida. Esperamos que el grupo de analistas se vaya ampliando con el paso del tiempo.

El grupo de analistas que integran el foro comparten una serie de coordenadas de análisis histórico-político a la hora de enfrentarse a los asuntos políticos de la Comunidad Hispánica: hay un fondo filosófico común, un herramental de análisis, procedente del Filomat (materialismo filosófico) del filósofo Gustavo Bueno, recientemente desaparecido. También hay una idea, mejor dicho, un norte político común: la Comunidad Hispánica como sujeto político dentro de la futura mundialización. Entendemos que las diecinueve repúblicas hispanoamericanas y la monarquía parlamentaria europea de España, a pesar de que las mismas partes se crean ajenas unas a otras, dentro del orden mundial son manejadas como un conjunto y bajo una misma estrategia política: mantenerlas divididas y débiles, aplicarles la vieja divisa imperial romana, divide et impera, especialmente por parte del mundo anglosajón. Nuestro punto básico, nuestro punto de partida, es que el mundo anglosajón y europeo nos conciben como una unidad cuando plantean sus programas y planes políticos, mientras que, paradójicamente, nosotros no entendemos ajenos unos a otros. Ése es su plan político: proyectar sobre el bloque de la Comunidad Hispánica la división y el enfrentamiento. Conseguir convencernos que no somos el bloque histórico que realmente somos. En estos últimos siglos su triunfo ha sido total.

No es una visión gratuita. No es un delirio de un grupo de hispanos (no todos somos españoles, ya que en nuestras filas discute un chileno. Y esperamos más incorporaciones de nuestros hermanos americanos) con sueños imperialistas. Esta forma de ver las cosas tiene un anclaje científico. Es una proyección al campo político de un nuevo enfoque dado en el campo historiográfico. Una nueva hornada de historiadores, tanto españoles como hispanoamericanos, ha dado un giro al punto de vista del estudio de las independencias en sus trabajos historiográficos con motivo de la celebración de los bicentenarios del surgimiento de las naciones iberoamericanas. Si en los centenarios se celebró por parte de la historiografía el “hecho nacional”, el orgullo de la Nación política que se libera del poder opresor imperial. Unas naciones que estaban sepultadas por una superestructura ajena y consiguen liberarse de sus cadenas volviendo a ser célula eterna de representación política. Hoy los historiadores dan la vuelta a esa visón nacionalista, bajo el punto de vista de la nueva historiografía las naciones no serían esencias eternas secuestradas y unificadas todas bajo un superestructura, igualadas todas bajo el mismo manto de opresión, sino que las actuales naciones serian los restos de un estructura anterior: la Monarquía Hispánica. Según esta nuevas coordenadas historiográficas habría que entender las historias nacionales no desde la historia particular de Colombia, de Venezuela, de México, del Perú o la propia España, sino desde el propio conjunto de la figura política común del antiguo régimen que fue la Monarquía Hispánica. Habría que ver las actuales naciones y sus Historias como si fuesen las partes de un hermoso y gran jarrón caído al suelo; trozos desperdigados, lejos unos de otros, pero cuya identidad es la unidad del jarrón.

Nuestro objetivo es muy modesto: un simple blog que recoge las discusiones de un foro de una red social, pero ambicioso en la estrategia de análisis: proyectar este punto de vista de la historiografía sobre el campo político de la Comunidad Hispánica. Somos conscientes de que levantaremos alguna sonrisa paternalista –Armesilla continuará comparándonos jocosamente con alguna de las escenas de la vida de Brian- pero persistir en nuestra visión geoestratégica es nuestro humilde grano de arena a la gran tarea hispánica.

Hugo Felguerinos