La elipse electromagnética (I): ecúmene y recubrimiento como especies de imperio generador

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El club político en internet el Repúblico Hispano, es una ramificación de las distintas corrientes que se han decantado dentro del Filomat en el último tercio de la vida del filósofo Gustavo Bueno y en los años posteriores a su muerte.

Nuestra evolución a lo largo del tiempo nos ha ido alejando cada vez más de ciertas visiones que, con la muerte del fundador del sistema, se van fijando como ortodoxia protegidas por la institución referencial del Filomat: la Fundación Gustavo Bueno. Esta visión ortodoxa que nos parece reduccionista y contaminada tanto por proyectos ideológicos de grupos vinculados a instituciones de política electoral muy determinadas, como a proyectos personales de promoción editorial. Seguir leyendo “La elipse electromagnética (I): ecúmene y recubrimiento como especies de imperio generador”

España, nación fraccionaria II: Anquilosamientos

“Incluso cabría sostener, en general, la tesis de que los autologismos más fecundos sólo pueden tener lugar en sujetos que han experimentado en su evolución personal rupturas, revoluciones o conversiones que los hayan obligado a una reconsideración crítica de las pruebas de las antiguas posiciones y de las nuevas; un autologismo que consistiera en ser una reiteración monótona del mismo esquema del juicio o razonamiento podría ser indicio más de anquilosamiento que de coherencia viva”

Gustavo Bueno

“Al contrario, a Marx el nacionalismo se le representa como la negación de la universalidad. En su estrategia no cabe el sionismo. […] Alguien ha escrito que en el sionismo y en la diáspora estaban prefiguradas las dos formas políticas fundamentales, a saber: el nacionalismo y el cosmopolitismo. Dos figuras poderosas que acompañan al judío y que siguen ahí, inasimilables e inevitables, desafiando la reflexión política contemporánea”

Reyes Mate

Ahora que estamos asistiendo a la cristalización por convergencia institucional y estival de parte de la Escuela de Oviedo con los liberales de corte anglosajón mezclados con viejos conservadores “castellanistas” (que viene a ser como el carlismo de la corte), entre ellos, autores adscritos a un marxismo nacionalista sui generis (o como diría Lenin: socialchovinista), nos proponemos comentar algunas de las cuestiones que nos chirrían en estas adhesiones ideológicas. Esta trayectoria común se puede consultar fácilmente siguiendo los distintos cursos que nos ha dejado el verano, como puedan ser el de la Universidad Europea Miguel de Cervantes -en la órbita de Ciudadanos y de críticos liberales del PP-, o en la XI Escuela de Verano de la Fundación DENAES -laboratorio de ideas de VOX-, así como las intervenciones mediáticas en Intereconomía, Libertaddigital, ABC, La Razón o Posmodernia, medios que en vida de Gustavo Bueno le dieron tan poca presencia, por no decir que de alguno fue echado literalmente – por ejemplo, de Intereconomía por decir cosas como que “más basura que la bolsa de valores no se puede imaginar-.

El nacionalismo español no es unívoco, son distintas corrientes las que lo nutren y desde distintas posiciones ideológicas, lo mismo que ocurre dentro de los nacionalismos irredentos o fraccionarios. Sin embargo, nos vamos a referir principalmente a una corriente, en concreto, la tradicionalista-liberal (no la anarco-liberal, aunque se dan bastantes contactos) que busca cambiar la identidad española, al pretender que una parte histórica anegue al todo. Para ello basándose en un modelo de Estado-nación extraño a nuestras instituciones, erigirán como presupuesto ideológico el modelo político francés, con toques del inglés. Con ello pretenden realizar una transformación (por holización) del resto de las comunidades constitutivas del Estado para, así, transformarlas en un único y uniforme tipo de sociedad. Este planteamiento, según nuestra perspectiva, adolece de una simplificación extrema, pues el conjunto (anatómico) se construyó sobre comunidades heterogéneas que fueron confluyendo y homogeneizándose hacia el exterior, pero mucho menos hacia el interior, como pretenden los que defienden una perspectiva jacobina actualizada. Será objeto de otros trabajos el analizar la pluralidad institucional, la etnocofiguración y la morfogénesis de la sociedad histórica española, tanto desde la prehistoria a la antigua, como las periodizaciones medieval, barroca y contemporánea, entre las que existen grandes discontinuidades, como es bien sabido, sobre todo institucionalmente. Seguir leyendo “España, nación fraccionaria II: Anquilosamientos”

Los pedazos del jarrón hispano

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Hace unos días abrimos un chat de reflexión geopolítica en una red social, concretamente en la red social telegram. Ese chat o foro lo abrió el autor de este blog, Hugo Fdez “Felguerinos”, como administrador, y lleva el título de un viejo blog suyo -abandonado durante un tiempo y luego reconvertido en una sección de otro blog- “El Repúblico Hispano”. Lo recuperamos de nuevo y aclaramos que el término <<repúblico>> se ajusta a la segunda acepción del RAE y no ningún fundamentalismo democrático. El objeto del blog es recopilar periódicamente la síntesis de las conversaciones del foro que se dan en torno a los diversos asuntos y acontecimientos políticos, los que entendamos más destacables, a lo largo de la región hispanoamericana (incluimos a España como miembro de esta región). Los integrantes del blog somos: Héctor Ortega, Otón Fdez, Raúl Muniente, Julián Sánchez y el que esto escribe. También habíamos integrado en el grupo inicial de análisis al politólogo Santiago Armesilla, pero se dio de baja a la mañana siguiente de la conformación del foro sin dar razones de ningún tipo. El mismo día se publicó el video de una intervención suya en la escuela de verano del grupo derechista DENAES, tras su visionado nos quedaron claras las razones de su salida. Esperamos que el grupo de analistas se vaya ampliando con el paso del tiempo.

El grupo de analistas que integran el foro comparten una serie de coordenadas de análisis histórico-político a la hora de enfrentarse a los asuntos políticos de la Comunidad Hispánica: hay un fondo filosófico común, un herramental de análisis, procedente del Filomat (materialismo filosófico) del filósofo Gustavo Bueno, recientemente desaparecido. También hay una idea, mejor dicho, un norte político común: la Comunidad Hispánica como sujeto político dentro de la futura mundialización. Entendemos que las diecinueve repúblicas hispanoamericanas y la monarquía parlamentaria europea de España, a pesar de que las mismas partes se crean ajenas unas a otras, dentro del orden mundial son manejadas como un conjunto y bajo una misma estrategia política: mantenerlas divididas y débiles, aplicarles la vieja divisa imperial romana, divide et impera, especialmente por parte del mundo anglosajón. Nuestro punto básico, nuestro punto de partida, es que el mundo anglosajón y europeo nos conciben como una unidad cuando plantean sus programas y planes políticos, mientras que, paradójicamente, nosotros no entendemos ajenos unos a otros. Ése es su plan político: proyectar sobre el bloque de la Comunidad Hispánica la división y el enfrentamiento. Conseguir convencernos que no somos el bloque histórico que realmente somos. En estos últimos siglos su triunfo ha sido total.

No es una visión gratuita. No es un delirio de un grupo de hispanos (no todos somos españoles, ya que en nuestras filas discute un chileno. Y esperamos más incorporaciones de nuestros hermanos americanos) con sueños imperialistas. Esta forma de ver las cosas tiene un anclaje científico. Es una proyección al campo político de un nuevo enfoque dado en el campo historiográfico. Una nueva hornada de historiadores, tanto españoles como hispanoamericanos, ha dado un giro al punto de vista del estudio de las independencias en sus trabajos historiográficos con motivo de la celebración de los bicentenarios del surgimiento de las naciones iberoamericanas. Si en los centenarios se celebró por parte de la historiografía el “hecho nacional”, el orgullo de la Nación política que se libera del poder opresor imperial. Unas naciones que estaban sepultadas por una superestructura ajena y consiguen liberarse de sus cadenas volviendo a ser célula eterna de representación política. Hoy los historiadores dan la vuelta a esa visón nacionalista, bajo el punto de vista de la nueva historiografía las naciones no serían esencias eternas secuestradas y unificadas todas bajo un superestructura, igualadas todas bajo el mismo manto de opresión, sino que las actuales naciones serian los restos de un estructura anterior: la Monarquía Hispánica. Según esta nuevas coordenadas historiográficas habría que entender las historias nacionales no desde la historia particular de Colombia, de Venezuela, de México, del Perú o la propia España, sino desde el propio conjunto de la figura política común del antiguo régimen que fue la Monarquía Hispánica. Habría que ver las actuales naciones y sus Historias como si fuesen las partes de un hermoso y gran jarrón caído al suelo; trozos desperdigados, lejos unos de otros, pero cuya identidad es la unidad del jarrón.

Nuestro objetivo es muy modesto: un simple blog que recoge las discusiones de un foro de una red social, pero ambicioso en la estrategia de análisis: proyectar este punto de vista de la historiografía sobre el campo político de la Comunidad Hispánica. Somos conscientes de que levantaremos alguna sonrisa paternalista –Armesilla continuará comparándonos jocosamente con alguna de las escenas de la vida de Brian- pero persistir en nuestra visión geoestratégica es nuestro humilde grano de arena a la gran tarea hispánica.

Hugo Felguerinos